Los trabajadores del Situam analizan la problemática salarial.

mayo 18, 2009

Por Jesús Montiel.

El pasado 19 de febrero se realizó el Foro Los trabajadores del Situam y la problemática salarial. En el evento participaron como comentaristas los profesores: Uriel Arerchiga y Edur Velasco, quienes hablaron de la situación salarial de los trabajadores en general y en particular de los trabajadores de la UAM.
En su intervención el profesor Uriel Arerchiga dijo que “bajo el sistema capitalista el trabajo humano se convierte en mercancía y como toda mercancía tiene un precio: el salario”.
Señaló que bajo la dominación burguesa “es decir en el capitalismo, las mercancías se intercambian en términos de equivalencias”. “Esto significa por ejemplo: que si un Kg. de tortillas vale 8 pesos y el salario mínimo fuera de 56 pesos, este equivaldría a 7 Kg. de tortillas”. “Así pues cuando el salario, el precio de la fuerza humana de trabajo se establece en su forma monetaria, se dice que el salario es nominal”. “Pero en términos estrictos no nos importa cuanto dicen que ganamos, sino cuantos bienes de primera necesidad podemos comprar. Lo que llamamos salario real”.
Y en ese sentido comentó “que en el momento en que se fijan los salarios, el salario nominal es igual al salario real, pero en la medida que el tiempo pasa, el salario nominal permanece constante, pero el salario real comienza a encogerse y encogerse, en razón del crecimiento de los precios de las otras mercancías, de tal manera que a la vuelta del año, para nueva fijación de salarios, o para la discusión del aumento, ya los salarios han perdido capacidad adquisitiva”.
Continuó para demostrar la caída del poder de compra de nuestro salario, presentando el siguiente cuadro, que demuestra una reducción del salario real por la devaluación e inflación de casi el 80%, durante este período.

Máximo histórico 1976—–53.59 $/día
2002—–10.88 $/día
-79.70% a precios de 1994.

Terminó su intervención cuestionando por qué el salario de los trabajadores tiene que pagar los errores y las crisis del capitalismo. Llamó a continuar la lucha por la defensa del salario, promoviendo la unidad de los trabajadores en un gran movimiento nacional, que modifique la correlación de fuerzas a su favor.
Por otra parte en su intervención el profesor Edur Velasco, nos remontó a nuestros antepasados, para explicar la importancia y valor del maíz en la economía de los mexicanos antiguos y de los mexicanos de hoy en relación con su salario. Dijo que para nuestros antepasados “lo básico en su forma de vida, como alimento fundamental, era el maíz. Donde su cultivo lograba hasta ocho cosechas al año”. “Los antiguos mexicanos tenían sus mercados con una gran cantidad de aves, carne de venado, armadillo, pescado y una gran variedad de vegetales, lo que demostraba que la población Méxica comía mejor que los mexicanos de hoy”.
El Dr. Edur Velasco nos presentó el siguiente comparativo “en 1974-76 con un salario mínimo aproximado de cincuenta pesos, un trabajador podía llevar a su mesa 50 Kg. de tortillas, considerando que el costo aproximado por kilo era de noventa centavos”. “Con el salario mínimo actual de cincuenta y cuatro pesos y un costo variante entre nueve, diez y hasta doce pesos por kilo de tortilla, un trabajador puede llevar ahora a su mesa cinco kilos de tortillas”. Con este ejemplo señalo “se demuestra el proceso de empobrecimiento y deterioro de nuestro salario”.
Continuó su intervención señalando que “durante los años 1994-96, ocurrieron acontecimientos importantes como el alzamiento zapatita y que durante ese periodo el gobierno no quería problemas con los sindicatos”. Agregó que algunos sindicatos como el Situam, se movilizaron para aprovechar esa coyuntura política favorable y para demostrarlo dijo “no solo aquí traigo los pelos de la burra en la mano, sino la burra misma” y sacó de su portafolio varios tabuladores que contenían diferentes aumentos salariales para académicos y administrativos logrados en esos años.
En otro de sus comentarios planteó: “no podemos pasar a la recuperación salarial sin pensar en una lucha generalizada de los trabajadores del país”. “Se requiere un proyecto académico que permita integrar a los diferentes sectores universitarios para luchar a nivel nacional”.
Finalmente planteó algunas ideas alternativas: a) promover la instalación de un molino y una tortillería en cada unidad, mejorando la calidad del maíz y bajar el precio para los trabajadores, profesores y estudiantes de la UAM; b) integrarnos a la revisión salarial con otros sindicatos en los meses de septiembre y octubre, ajustando nuestra revisión salarial a esos meses.
Terminada las intervenciones de los dos comentaristas anteriores, se abrió una ronda de preguntas y comentarios por parte de los trabajadores y estudiantes asistentes, de lo cual se rescata lo siguiente: 1.- somos pocos pero hay que seguir trabajando para impulsar este tipo de eventos en el sindicato y ampliar la participación; 2.- luchar por conservar nuestra identidad de clase e impulsar el trabajo colectivo; 3.- promover asambleas públicas en la UAM. con la comunidad interna y externa, por la defensa del salario, el empleo y la educación publica como demandas más sentidas y justas; 4.- evaluar las propuestas de este foro y llevarlas a nuestras instancias como congresos, asambleas seccionales y departamentales.

La huelga del Situam. Una experiencia de lucha sindical en la era del neoliberalismo*

marzo 12, 2009

Colectivo Axolote
El primero de febrero de 2008, los trabajadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) estallaron la huelga más larga (64 días) y más difícil en la historia de su organización sindical. Como participantes en esta experiencia de lucha ponemos a consideración las siguientes reflexiones, esperando que sean relevantes para el movimiento organizado de los trabajadores de la ciudad y el campo: I. Los motivos profundos de la huelga tienen que ver no sólo con el deterioro de los salarios. Es verdad que los trabajadores del Situam han sido castigados como todos los trabajadores del país, incluso sufren una disparidad a la baja en sus remuneraciones con respecto de otros trabajadores del sector público o de otras universidades. Adicionalmente, al interior de la UAM los trabajadores sindicalizados ganan menos que algunos trabajadores de confianza o subcontratados, realizando el mismo tipo de funciones y cargas de trabajo, castigándose de esa manera su afiliación gremial. Diversos estudios demuestran ese déficit salarial y fue un causal largamente argumentado durante el paro de labores. Sin embargo, a la problemática salarial debe sumarse la problemática derivada de una ofensiva patronal especialmente agresiva en la reestructuración neoliberal de los procesos de trabajo, impulsada fervientemente por el Secretario General de la Universidad, Javier Melgoza, un especialista en sociología del trabajo que sabe precarizar las condiciones laborales. Existe una serie de mecanismos que afectan la vida laboral cotidiana acrecentando las cuotas de trabajo y que destruyen el tejido asociativo y comunitario al interior de la UAM. Así, las más recientes administraciones han ampliado las áreas de trabajo e impuesto nuevas funciones, fomentado la subcontratación y generalizado la contratación de trabajadores irregulares. También han desconocido de facto las cláusulas del Contrato Colectivo de Trabajo que garantizaban la estabilidad laboral. La actual administración de la UAM sueña con el paraíso neoliberal en la tierra: un mundo donde la gerencia maneja a los trabajadores a su antojo, sin bilateralidad, donde es posible incrementar las cuotas de trabajo y mover de área y funciones a los trabajadores sin restricciones de ningún tipo amparados en el viejo pretexto de la modernización y la productividad. En suma, la agudización del conflicto es responsabilidad de la administración universitaria y se explica, no sólo por el deterioro de los salarios, sino por la descomposición de las relaciones laborales cotidianas resultado de años insistiendo en las peores vías de explotación, como: la polivalencia, la prolongación de la jornada por la necesidad de trabajar horas extras, la negociación individual con el trabajador, el aumento de las cargas de trabajo, la imposición de nuevas funciones, etc. Por supuesto que para hacer posible este proyecto es indispensable destruir, controlar o domesticar al Situam.
II. Tanto las autoridades como las corrientes que controlan el sindicato fueron sorprendidas por la respuesta de los trabajadores de base en febrero de 2008. Nadie esperaba ni podía predecir el estallido de la huelga. Mucho menos se podía prever su carácter prolongado. Todos confiaban en los tradicionales mecanismos de control para encauzar la confrontación, sobre todo porque la dirección sindical se hallaba esta vez en manos de un grupo completamente patronal. Y hasta el último momento las distintas corrientes del Situam cumplieron con la vergonzosa tarea de desalentar el estallido de la huelga echando mano de sus «intelectuales» orgánicos y de las instancias sindicales bajo su control. Desarrollaron una intensa propaganda en el órgano de difusión y en las asambleas para evitar el paro de labores. La huelga se hizo en contra de la voluntad expresa de todas las corrientes sindicales y tomó rápidamente el carácter de un movimiento de base que luchó desde el primer momento contra su dirección casi de manera tan aguda como lo hizo contra la patronal. A las corrientes no les quedó sino seguir el curso de los acontecimientos hasta que lograron terminar con la huelga mediante un golpe de mano en el que se aliaron prácticamente todas. En este sentido, la huelga en la UAM presenta dos rasgos que es importante tomar en cuenta: en primer lugar, la acción de los trabajadores de base se movió en el espacio generado por el aflojamiento de los vínculos corporativos de las corrientes sindicales, hoy en plena descomposición, convertidas ya en simples grupos de interés sin capacidad de orientación ideológica o política, sin una estrategia para la reproducción de sus cuadros y con una gran carga de ilegitimidad debido a su histórica asociación con la patronal. Hasta el último momento la administración universitaria intentó conjurar la huelga negociando con los dirigentes de estas fracciones sindicales, sin advertir que el escenario histórico de este tipo de soluciones se había desfondado, por lo menos momentáneamente. En segundo lugar, una vez estallada la lucha, los trabajadores de base se movieron en una situación bastante complicada, desarrollando una ardua lucha en dos frentes: contra la patronal y contra los aliados de la patronal que maniobran al interior del sindicato. El enemigo principal de los trabajadores de base del Situam fue el enemigo interno encabezado por el entonces Comité Ejecutivo y completado por casi toda la estructura sindical, destacadamente por las corrientes y sus «ideólogos» de la academia (especialmente los pagados por el CILAS –Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical- y los profesores que recientemente fundaron un sindicato blanco patrocinado por la rectoría). Ellos le hicieron la chamba a la administración de la universidad, que se limitó a dejar pasar el tiempo para desgastar a la resistencia y abrirle cancha a sus aliados en el interior del Situam. El escenario, entonces, fue el de una lucha de base que se enfrenta al predicamento de batirse doblemente, gastando mucho de sus recursos tratando de contener la ofensiva de quienes se autodenominan progresistas o de izquierda pero que en realidad comparten el proyecto de la agresiva modernización capitalista de corte neoliberal, precarizadora del trabajo y destructora de los vínculos asociativos y comunitarios.
III. El descontento de los trabajadores de base alcanzó para estallar la huelga en contra de la voluntad de la dirigencias sindicales y para sostener la resistencia por tres meses, pero no alcanzó para lograr un triunfo. Esto se relaciona con el desfavorable contexto nacional para una lucha que no pudo desencadenar ni el apoyo activo ni la solidaridad. Además, tiene que ver con los errores en la política de alianzas del Situam, que orientada por el conservadurismo de sus dirigentes le ha apostado a sectores políticos que sólo fingen que luchan. Fuera del campo de visión del sindicato han quedado los sectores sociales y organizaciones más probados en las batallas de las últimas décadas, integrados por sectores de indígenas, campesinos, estudiantes y trabajadores radicalizados, que han roto ya con la clase política en su conjunto. El Situam se ha quedado rezagado en este sentido, atado por los intereses de grupos internos perredistas, filo-perredistas y de ex militantes del PRT. Sin embargo, estos dos factores explican sólo una parte de la película. De mayor valía para el movimiento de los trabajadores es visualizar las carencias propias. En este sentido, la lucha de los trabajadores de base del Situam logró desarticular momentáneamente el control corporativo de las corrientes, pero no consolidó espacios propios y permanentes de poder. Tampoco logró concentrar los esfuerzos dispersos de la resistencia ni coordinar en la acción a los trabajadores de base que sí querían pelear. La acción común y autónoma de largo plazo es el escalón que no se pudo subir, a pesar de la heroica lucha de muchos trabajadores. La carencia de ese paso explica que la iniciativa regresara a las corrientes, después que tomaran aire. Lo que urge entonces es un proyecto de recomposición del Situam que lo rescate de las manos de tres o cuatro grupos de interés, tan descompuestos que no tienen proyecto ideológico ni político, cuyas publicaciones y documentos son de un lamentable analfabetismo político, y que basan su poder en el monopolio de su vínculo con las autoridades, en el control corporativo que les permite repartir prebendas como permisos y lugares en la bolsa de trabajo, y en una pretendida experiencia en la gestión sindical que aspira a ser monopolio del saber sobre el Contrato Colectivo de Trabajo y la vida interna del sindicato. Precisamente, un punto estratégico en este proyecto de recomposición deberá ser la generalización de la formación política y sindical, para rearticular los saberes populares de lucha en el enfrentamiento con las élites dirigentes del sindicato y la universidad. Se trata de una estrategia que abona a favor de la independencia de clase, que rompe la subordinación de los trabajadores de base hacia los grupos de interés llamados corrientes y ante los pretendidos «gurús», que tantos servicios han prestado a la patronal. No es una tarea imposible: sólo hay que poner empeño en la formación de activistas sindicales que, haciendo las cosas desde abajo y con los de abajo, con nuevos métodos de trabajo y con el respeto irrestricto de los principios que se acuerden desde la base para la lucha y organización, pongan a tono al Situam con el calendario de la rebelión nacional que se avecina.
Es obvio que muchas más facetas son dignas de mención tratándose de la lucha de los trabajadores de base de la UAM. Por ahora sólo hemos querido abrir brecha, inaugurando una serie de textos que propone el compartir nuestra modesta experiencia como colectivo de izquierda. Lo que hemos visto, oído y aprendido con los trabajadores lo pondremos a consideración de otros que también luchan.

*Estudiantes y trabajadores de la UAM-Iztapalapa, México, D. F.

Análisis y pendientes de la huelga

junio 16, 2008

Colectivo Axolote (Estudiantes y Trabajadores de la UAM-I)

 

I

Con todo en contra

 

La patronal nos venció desde dentro del sindicato, lo que quiere decir que usó bien a sus aliados: al comité ejecutivo, a las corrientes sindicales, a la red académica, (con su intento de sindicato blanco), a los esquiroles, etc. Ante el fracaso de la universidad y el gobierno para vencernos, pasaron a apoderarse de la huelga desde dentro del Situam. También se utilizó bien al estado con todas sus diferentes instancias (STPS, SHCP, SEP) y a los medios masivos de comunicación (Reforma, Jornada, Milenio, Universal, Televisa, T.V. Azteca, Radio, etc.)

 

Por la otra parte, los que no nos rendimos, no supimos juntar nuestras fuerzas. No dimos una respuesta más organizada, unida y decidida. No distinguimos a nuestros aliados de nuestros enemigos, no los convocamos, hicimos eco a las voces que decían que gente ajena al sindicato se entrometía en nuestras decisiones, olvidamos que el conflicto era con la universidad y las políticas del estado. Perdimos de vista que la huelga es un conflicto entre dos fuerzas que luchan con todo para poder imponer su voluntad; por eso esas fuerzas se tienen que apoyar con todo lo que dispongan para alzarse con la victoria. Así lo hace siempre la patronal, que junta a sus aliados para empujar en una sola dirección.

 

Nosotros, la base, durante la huelga y hasta la actualidad luchamos con todo en contra. Incluso, no contamos con gente de confianza en los espacios clave de nuestra organización sindical como son el Comité Ejecutivo, las diferentes Comisiones o los Grupos Internos Coordinadores (GIC′s). Además, pocos espacios alternativos son los que se formaron durante la misma huelga, aunque vimos que era posible crear otros espacios de discusión ajenos a la estructura del sindicato que si eran democráticos, participativos e incluyentes. Por ejemplo, en Iztapalapa se recuperó la cocina como punto de encuentro y discusión, y se hicieron reuniones en las guardias o sin esperar indicaciones venidas “desde arriba”.

 

II

¿Por qué nos fuimos a huelga?

 

Los trabajadores deciden irse a la huelga para resolver sus demandas y poner un alto a tantas violaciones a nuestro contrato colectivo. Pero inmediatamente se sienten abandonados y traicionados por toda la dirigencia sindical. Sobre todo por la información que nos dan el día último día de plazo para el estalla miento: la información fue distorsionada y cada comisión nos informó algo distinto. Además, la información se centralizó en 2 o 3 miembros del Comité Ejecutivo, al grado que ni la comisión negociadora tuvo la información y no supieron responder a las dudas de la base sindical. Por ejemplo; en el asunto del Cendi 3, nos informan que ya lo ofrecían abrir sin ninguna condición, pero no saben responder cuando se les pregunta ¿para qué esa comisión que proponen?, ¿qué va a analizar?, ¿cuántas plazas dan para que se abran?, ¿por qué no esta plasmado el acuerdo 08/09? Cada uno de los representantes contestaba lo que quería y esto nos confundía más. El colmo es que nos pedían que no estalláramos la huelga. Todo esto nos hizo pensar que se habían vendido o comprometido con la patronal: por eso la gente sintió coraje, se enojó, y el resultado de esto fue la votación a favor de la huelga.

 

En la Prehuelga, el Comité Ejecutivo únicamente realizó dos plenarias de negociación, sin lograr ningún avance por la incapacidad de Hermelinda Hurtado. Y ya en la huelga, el asunto se complica. En la primera plenaria de negociación del 7 de febrero, Melgoza no sabía con quien negociar, ¿con que fracción del Comité Ejecutivo?, ¿con qué corriente sindical? Hermelinda nunca mostró una conducción real del sindicato y nunca se comprometió con la base.

 

A pesar de todo los trabajadores de base luchamos por la defensa de nuestro Contrato Colectivo, para reparar las violaciones y forzar a que se respete lo pactado bilateralmente, con todo lo que esto quiere decir: lograr las 300 plazas que nos deben; abrir el Cendi 3 respetando el acuerdo 08/90; el respeto a las áreas de trabajo de los trabajadores de intendencia de la unidad Azcapotzalco y la negativa a los intentos de la patronal de moverlos unilateralmente; la basificación de los profesores temporales, que llevan hasta 15 años en la incertidumbre laboral; la capacitación a la que tenemos derecho para que se cumplan nuestras expectativas de ascenso; el respeto a la bilateralidad en la unidad Cuajimalpa, pues no nos tomaron en cuenta al abrirla y solo nos ofrecieron 37 plazas cuando se habla de aproximadamente 200 personas laborando contratadas mediante compañías externas . Estas demandas reflejan cómo están nuestros derechos laborales en la UAM.

 

Pero también se luchó por más salarios y más prestaciones. En nuestro congreso acordamos pedir un 35 por ciento de aumento salarial para enfrentar los efectos de la carestía. Esto también se buscaba mediante las peticiones incluidas en el rubro de prestaciones. Luchamos también para que la reforma laboral de corte neoliberal no fuera impuesta en la UAM.

 

Las demandas del sindicato siempre fueron atendibles. Incluso se mostró disposición para negociarlas, pues de los 40 puntos iniciales los bajamos a 11. ¡Incluso de esa disposición se valieron los traidores para recortar el pliego hasta dejarlo en tres peticiones! ¡Nuestra supuesta comisión negociadora rebajaba los puntos de las demandas cada vez que podía! Por eso decimos que, en el curso de la huelga se rompió el mito de que se quería todo o nada o de que era un pequeño grupo el que buscaba alargar el conflicto. Se demostró que si la universidad hubiera tenido voluntad se habría resuelto el conflicto.

 

También se demostró el mal uso que hacen las autoridades del presupuesto. A partir de que se da a conocer el manejo del presupuesto y el monto enorme de los recursos que manejan sin dar cuentas a nadie, la patronal ya no quiere debatir ni negociar públicamente. Es cuando deciden retirarse de la mesa para negociar a puerta cerrada la muerte de la huelga, en la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, únicamente con Hermelinda y dos o tres miembros del Comité Ejecutivo.

 

La gente mostró su decisión de luchar hasta el final. Por ejemplo, en la marcha al zócalo el día 28 de marzo cuando, a pesar de los 56 días que llevaba la huelga, algunos trabajadores que participaban poco se presentaron acompañados de sus familiares. Esto fue una señal para la universidad y sus aliados de que aún la moral de lucha de la base daba para continuar la pelea. Por eso no es raro el proceder de los charros: comienzan en esos días a plantearse con más cinismo el levantamiento y la traición, cuando los trabajadores estábamos todavía con ánimos de seguir dando la lucha.

 

Estábamos seguros que únicamente con la continuación de la huelga lograríamos solución a nuestras demandas, pero la Comisión Negociadora, el Comité Ejecutivo y las distintas corrientes sindicales no se cansaban de decir que “ya se había logrado mucho”, que era “lo mejor que nos han ofrecido en toda nuestra historia” y que “lo demás lo podemos ver en otro momento, una vez levantada la huelga”. Pero sobre todo aseguraban: “la patronal ya no nos dará más”, con una seguridad bastante sospechosa.

 

III

El reacomodo y la traición

 

Desde que estalló la huelga inició toda una lucha de intereses y de acomodos para sabotear el movimiento que la base había decidido. El Comité Ejecutivo, la Comisión Negociadora, la mayoría de las corrientes sindicales y los Grupos Internos Coordinadores no estuvieron de acuerdo con la huelga, nunca la apoyaron. Por eso es que en los 64 días de huelga vimos que le hicieron el trabajo sucio a la patronal, saboteando el movimiento. Sobre todo la Secretaria General con sus declaraciones a los medios de “comunicación” y sus chantajes (como el vergonzoso berrinche de su renuncia). Pero también otros que se dedicaron a organizar a los delegados “cachirules”, garantizándoles sus votos, sobre todo en la unidad Xochimilco donde pasaron de 54 a 72 votos de la noche a la mañana. Unos más se la pasaron votando contra la decisión de las mayorías, sin respetar los acuerdos de sus Asambleas Seccionales. Finalmente están los más charros, que fueron a levantar la huelga llevando a su gente en estado “inconveniente”, o sea borrachos, organizando una sesión del Comité de Huelga sin el quórum suficiente y donde se terminó votando en un rincón del local sindical y fuera del tiempo acordado para ese día.

 

De manera que la huelga nos corrobora que hay dos grandes posiciones dentro del Situam. Por un lado están los que no les interesa luchar, no les interesa defender los derechos de los trabajadores. Son aquellos cuyos argumentos siempre fueron el miedo y la desmoralización. Esta gente está agrupada en el Comité Ejecutivo, la Comisión Negociadora, los GIC′s. Son miembros de la mayoría de las corrientes tradicionales de nuestra organización sindical.

 

Por otro lado están los trabajadores de base que decidieron irse a la huelga para poner un alto a los abusos de la patronal y en el camino se enfrentaron al reto de desafiar la estrategia que tenía la dirigencia sindical para traicionar y derrotar al movimiento de base. Esta estrategia incluía que a partir del tope de los 45 días empezara el acarreo de los “cachirules” para mayoritear en el Comité de Huelga. Con esta situación más la huelga de hambre, la gente se desconcertó, no atinó a comprender la situación, se ahondó la división y se sembraron las condiciones para levantar la huelga.  Por supuesto que tuvieron que esperar porque cuando la huelga estaba fresca, las corrientes no se iban a quemar. Sólo presionados por la patronal se desenmascararon y actuaron con cinismo, impulsando el levantamiento, apoyados por maestros supuestamente comprometidos con el sindicato

 

IV

¿Representación o traición?

 

Hay quienes desde antes de la huelga quisieron desplazar a Hermelinda Hurtado del puesto de Secretaria General, por la ineptitud mostrada en la revisión del contrato: las propuestas siempre fueron a la baja, quitó cosas de importancia y puso cosas insignificantes. En fin, cometió muchos errores y ayudó a la patronal cuando no tenía elementos para debatir en la mesa de negociación, ya sea cambiando de tema o negando la palabra a los compañeros que conocían o tenían un conocimiento suficiente para debatir con la patronal. Además, Hermelinda Hurtado se dedicó a lanzar ataques en todos los medios de comunicación (hasta en nuestro órgano informativo) contra los que nos oponíamos a levantar la huelga si no obteníamos respuestas satisfactorias. Otra estrategia de la Secretaria General fue meter a discusión problemas que no era momento de verlos, para desviar la atención de sus errores y de sus malas intenciones.

 

Otra mala actuación la tuvo CAVEF, dando o avalando votos “cachirules” para quienes solo les interesaba levantar la huelga, sin importar el daño a las condiciones de trabajo y de vida de los agremiados del Situam. Esta comisión no cumplió sus funciones estatutarias, encaminadas a mantener el honor y la justicia en la vida interna del sindicato. Otras instancias de dirección y de representación se dedicaron a boicotear las movilizaciones que se proponían en las asambleas de las unidades: no estaban de acuerdo en presionar  a las autoridades. Finalmente, llegamos al exceso de permitir que se metieran otros actores patronales como la Secretaría de Trabajo, la Junta de Conciliación, los medios de comunicación, la Red de Académicos.

 

Por eso el desenlace de la huelga fue de alta traición. Ya se veía venir un escenario como el del día 04 de abril cuando, sin un análisis serio o riguroso en el Comité de Huelga y sin saber qué se estaba firmando de las demandas, de manera apresurada, se levantó la huelga con un mínimo de delegados, en una sesión llena de irregularidades, donde un puñado de delegados terminaron votando en un rincón, a escondidas y a espaldas de los trabajadores. Por eso la gente de base salió inconforme, denunciando todas las cochinadas de los “representantes sindicales”.

 

El levantamiento fue miserable. Hubo una actitud porril y penosa de la mayoría de las corrientes (Espacio, Venaderos, Tribuna) que lograron lo que quisieron a costa de los trabajadores, y una actuación vergonzosa y sucia de los operadores del levantamiento como Telésforo Nava.

 

Esto lo hicieron ahora, pero hay que seguir luchando para que se repita. Por eso hay muchas cosas que tenemos que sacar a la luz: negociaciones en lo oscurito, cheques a las corrientes  para que levantaran la huelga, etc. Tal vez no sea fácil probarlo, pero nos debemos apoyar en la memoria de los trabajadores de base.

 

V

La voluntad de seguir luchando

 

Las demandas que nos llevaron a la huelga son sentidas por la mayoría de los afiliados, de ahí su fuerza y lo prolongado del conflicto. Reconocemos que no todos participaron, que no todos le ponen el mismo empeño, pero así ha sucedido siempre como resultado de que el enemigo busca siempre el desgaste, la desunión o el corromper al que se deja, y sobre todo porque sabe de las necesidades y limitaciones económicas que tenemos como asalariados.

 

Pero aún así, con todo en contra, la gente de base dio la lucha más digna y más dura en toda la historia del Situam. Lo distinto de esta huelga es que muchos compañeros que nunca habían participado, ahora le entraron desde el principio y aguantaron hasta el final. Esa es la gente que vivió la huelga en marchas, negociaciones, guardias, asambleas, y que aún quieren seguir participando para contribuir con su granito de arena a cambiar las cosas. Ahora tienen, además, una muy buena y fuerte experiencia: ya lo vivieron en carne propia, ya nadie les puede contar la historia a su manera.

 

VI

Cuentas pendientes

 

Con base en el Artículo 88 del Capítulo 5 de nuestros Estatutos, que a la letra dice:

 

 “Son causas que ameritan destitución del cargo sindical:

a)      Incumplimiento injustificado y sistemático de las obligaciones asignadas al cargo en los estatutos o por los acuerdos sindicales.

b)      Abuso de autoridad o usurpación de funciones.

c)      Desobediencia a los acuerdos de CG, CGD, CSD, AS, según corresponda.

d)      Negligencia, parcial o mala fe en la tramitación de los asuntos asignados al cargo

e)      Aceptación o petición de gratificaciones por realizar funciones propias del cargo

f)        Utilización en beneficio propio o de terceros, de las funciones propias del cargo

g)      Ejercicio de funciones en estado de ebriedad o bajo el influjo de enervantes o drogas no recetadas

Las personas sancionadas en los términos de este artículo, no podrán ser electas para ningún cargo sindical durante los dos años siguientes a la fecha que la sanción entra en vigencia.

 

Y con base en el Artículo 25 del citado Estatuto, que señala:

 

“El Congreso General tendrá facultades para deliberar y resolver sobre:

a)      La renuncia o  revocación de los miembros de la parte sindical, de las comisiones mixtas, de la CAVEF, de la CAH, así como de comisiones de otra índole.

 

 

Proponemos la destitución de los siguientes representantes sindicales, por las causas que a continuación se enumeran.

 

1. Destitución de Hermelinda Hurtado del cargo de Secretaria General por los siguientes motivos concretos:

          Sacar un desplegado en el periódico La Jornada con el dinero del Situam para dar a conocer su opinión personal y de otros escasos miembros del Comité Ejecutivo, y por desobedecer los acuerdos del Comité de Huelga el día 17 de Marzo sobre el tema, que la obligan a pagar de su propia bolsa éste desplegado.

          Violación reiterada de los acuerdos del Comité de Huelga y desacato a las decisiones y recomendaciones de esta instancia colectiva.

          Dar conferencias de prensa con opinión personal y no con base en los acuerdos del Comité de Huelga

          Apoyar el levantamiento de la huelga con la propuesta de la universidad y no con la propuesta de la base.

          Ausentarse constantemente del Comité de Huelga, mostrando desprecio a las instancias que nos hemos dado como agremiados del Situam.

          Abandonar sus funciones como Secretaria General al no asistir a varias de las movilizaciones, donde tuvimos que dar la lucha sin dirección sindical, como en la marcha al Zócalo del día 28 de Marzo.

          Asistir a encuentros con Melgoza, sin previo aviso al Comité de Huelga, como cuando fue al periódico Reforma

          Negociar con la universidad a espaldas del sindicato, sobre todo asistiendo a las pláticas “a puerta cerrada” realizadas en el edificio de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social.

          Difamación pública y dolosa ante medios de varios compañeros agremiados, destacadamente del profesor José María Martinelli, por los hechos derivados de la sesión del Comité de huelga del día 31 de marzo.

          Falta de gestión en general. Indiferencia ante los resultados de la negociación, Falta de estrategia y de visión.

          Estar en contra de sus representados todo el tiempo, dedicando más tiempo a los ataques contra los huelguistas y contra sus enemigos políticos, que a desempeñar adecuadamente las responsabilidades y funciones de su cargo.

          Negar a los afiliados del sindicato la incorporación del acuerdo 08-90 en las negociaciones, bajo el argumento de que no era parte de los acuerdos del congreso, ni de la demanda interna.

          Negociar la restitución de dos exmiembros del sindicato ―Ernesto Montes y Benito― que habían sido rescindidos laboralmente.

          Manejo discrecional y con fines políticos de la Bolsa de Trabajo.

           

2. Destitución de CAVEF por las siguientes causas:

          Abandonar sus funciones al no vigilar ni evaluar el cumplimiento de las tareas sindicales.

          No vigilar, ni exigir el cumplimiento de acuerdos de los CG, CGD y otros órganos sindicales, permitiendo que la Secretaria General se fuera por la libre.

          No cumplir adecuadamente sus funciones generales

 

3. Destitución de los GIC´S por las siguientes razones:

          No instrumentar, ni implementar los acuerdos del Comité de Huelga.

          Solapar y apoyar las actitudes anti-sindicales del Comité Ejecutivo.

          Dedicarse a poner trabas para minar la resistencia de los huelguistas, en lugar de proporcionar todos los recursos necesarios para resistir el ataque de la patronal.

 

 

VII

Tareas pendientes

 

En el futuro inmediato, tenemos las siguientes tareas:

 

          Auditoría amplia del periodo de huelga

          No permitir reforma de estatutos que emane del Comité Ejecutivo y solo beneficie a unos cuantos

          Realizar una consulta amplia para saber si es necesario reformar los estatutos.

          Organización amplia de los trabajadores de base antes del Congreso, multiplicación de los espacios de discusión para no llegar a resolver nuestras deficiencias ahí y para derrotar a los que ayudaron a la patronal durante la huelga.

 

El rector Lema y el secretario Melgoza: frases célebres

abril 20, 2008

Manuel Méndez. Estudiante de la Maestría en Medicina Social.

A los compañeros interesados en la propuesta de recalendarización ya aprobada, y en general, de las formas en cómo se lleva a cabo la toma de decisiones por parte de las autoridades universitarias:

   Como muchos de ustedes sabrán, el pasado día lunes 14 de abril un grupo de 13 estudiantes de las unidades de Azcapotzalco, Iztapalapa y Xochimilco nos reunimos en una audiencia en la rectoría de la Universidad Autónoma Metropolitana con el rector Dr. José Lema Labadie, el secretario general Javier Melgoza, además de dos acompañantes suyos (uno de ellos responde al nombre de Antonio Aguilar). El motivo fue expresar las preocupaciones e inconformidades surgidas a partir del levantamiento de la huelga y la forma en cómo se llevó a cabo la sesión –convocada de manera urgente– del Consejo Académico para votar a favor de una propuesta de recalendarización que evidentemente ya había sido aprobada desde la cúpula de la UAM, sin antes ser analizada y discutida por la comunidad universitaria en general. La audiencia, además, se dio con la intención de comunicar a las autoridades las opiniones del alumnado –opiniones recabadas mediante la consulta realizada por los mismos estudiantes afectados– acerca de tres distintas propuestas de recalendarización.

La reunión con los altos mandos de la universidad transcurrió aparentemente sin mayores incidentes,  con la diplomacia y cordialidad característica de muchas de estas reuniones en las que tienden a relegarse los verdaderos intereses particulares de la posición asumida y a matizarse los discursos que en la práctica probablemente aparecerían completamente incongruentes.

Muchos de los ahí presentes tomamos notas, e incluso, hubo la posibilidad de grabar lo acontecido durante la reunión para posibilitar la subsistencia de los discursos, en mi opinión célebres. Y para no ser susceptible de ser criticado bajo el argumento de la subjetividad, me he permitido plasmar de manera textual algunos pensamientos dignos de ser difundidos. He aquí las frases, que pude recabar y que, a mi parecer, merecen permanecer en la memoria de todo aquel que guste del morbo, pero también de la resistencia frente al autoritarismo de los reproductores del sistema hegemónico:

“…Cualquier ajuste, difícilmente va a provocar acuerdos generales… (el desacuerdo) es resultado de que la UAM es así, con una diversidad y pluralidad de opiniones… por eso se llama universidad no Instituto o tecnológico.” Javier Melgoza, en relación al argumento de los estudiantes presentes de que le consulta había recabado alrededor de 4,000 firmas que expresaban distintas propuestas de recalendarización.

“…Hay preocupación por las formas democráticas… así funciona el mundo… no es la suma de opiniones, sino la opinión propia del Consejo Académico, por eso los eligieron (a los representantes del Consejo Académico).” José Lema, al responder al reclamo por las formas en cómo se llevó a cabo la sesión urgente del Consejo Académico el día lunes 7 de abril.

“Si se está quemando un edificio no se llama al Consejo Académico para resolverlo”. Javier Melgoza, comentando acerca del lugar pertinente al que deben ser canalizadas las diversas preocupaciones de los estudiantes.

“Se le dio certeza a la comunidad universitaria de lo que iba a suceder… no queríamos incertidumbre… (era) lo que me correspondía hacer como rector”. José Lema, hablando de su propuesta de recalendarización y de la forma urgente en  la que se llevó a cabo la sesión con el Consejo Académico.

“Todos los calendarios son perfectibles, pero no se corrigen por una lluvia de ideas…”. Javier Melgoza, en relación a la consulta de las propuestas de recalendarización llevadas por los estudiantes presentes.

“¿Se van los alumnos? Siempre se van; haya o no huelga se pierde el 20% (de la matrícula inscrita) al principio de año”.  José Lema, en respuesta al argumento de que la propuesta de recalendarización aprobada no había contemplado las consecuencias a mediano plazo, como los altos índices de reprobación o la deserción de los estudiantes.

“Soy antidemocrático y lo acepto… (hice la recalendarización) por mis pulgas, pero tenía que poner a esta universidad de pie… había que evitar que se empantanara el camino… era necesario hacerlo (la recalendarización).” José Lema, contestando a los cuestionamientos por las formas en que se llevó a cabo la reunión urgente del Consejo Académico.

“(La decisión de la recalendarización) no fue del rector, fue del órgano colegiado… (aunque) fue una propuesta del presidente del colegio”. Javier Melgoza, hablando de la propuesta de recalendarización y su aprobación con 30 votos a favor y uno en contra.

“La forma para tomar la decisión era la urgencia… ojalá pudieran entender eso (la responsabilidad institucional frente a la democracia)”.  Javier Melgoza, en relación a la sesión del Consejo Académico llevada a cabo el lunes 7 de abril a las 8 a.m. en rectoría general.

“Te faltó decir que hay “compló”… digamos las cosas claras… se convocó a esa hora (8 hrs.) por la urgencia”. Javier Melgoza, en respuesta a una compañera que le cuestionó las formas (hora, lugar, premura) de la reunión del consejo académico.

“A ustedes los convoca un espíritu universitario…bienvenida la iniciativa de ustedes con algunas salvedades”. Javier Melgoza, refiriéndose a las inquietudes expresadas por los alumnos presentes.

“Hay alumnos que no están interesados en su desarrollo profesional, ni en la universidad… (y) están acotados y ubicados”. José Lema Labadie

“La certeza vamos construyéndola”.  José Lema, respondiendo a la demanda de los compañeros presentes de que en dicha audiencia debían concretarse compromisos y certezas.

Compañeros, saquen sus propias conclusiones…

Consulta estudiantil refleja inconformidad por la recalendarización en la UAM.

abril 11, 2008

México, D.F. a 10 de abril de 2008.  El pasado 7 de abril el Colegio Académico, máxima instancia de decisiones en la UAM, aprobó apresuradamente y sin discusión el nuevo calendario escolar sin tomar en cuenta la opinión ni las necesidades de la comunidad universitaria. Esto generó inconformidad entre una gran cantidad de estudiantes por la imposición y porque no satisface nuestras necesidades. Prueba de ello es que los días 9 y 10 de abril de 2008 estudiantes realizamos una consulta a nuestros compañeros de las Unidades Iztapalapa, Azcapotzalco y Xochimilco, cuestionando esta situación y como resultado reunimos un total de 3,972 participaciones. De éstas, solamente 725 (21%) avalaron la propuesta oficial aprobada al vapor. Por el contrario, 2178 estudiantes (61%) votaron por la alternativa de reiniciar el trimestre desde la semana 1, a partir del lunes 14 de abril. Otros 626 (18%) compañeros, consideran que la mejor opción es anular el trimestre y reiniciar las clases el 28 de abril. Finalmente, 443 estudiantes simplemente se manifestaron inconformes con la decisión de las autoridades.

Esta es la voz de los estudiantes, estos son los datos duros. Ponemos a consideración de cualquier tipo de supervisión nuestros registros, que incluyen nombre, firma y matrícula de los participantes. También pedimos a las autoridades de la UAM que contiendan con la legitimidad de nuestra iniciativa y presenten los datos que avalarían su precipitada decisión.

Por todo ello, el jueves 10 de abril solicitamos al Rector General convocar urgentemente al Colegio Académico para reconsiderar la decisión sobre el calendario escolar, pero fuimos recibidos con la consigan de “ni los veo ni los oigo”

 

Estudiantes de 3 unidades de la UAM organizadores de la Consulta

 

 

 

63 comentarios sobre la Universidad que tenemos y la Universidad que queremos

abril 8, 2008

Las siguientes son las palabras recogidas en la reunión preparatoria rumbo al Encuentro Universitario “La universidad que tenemos, la Universidad que queremos”, realizada el viernes 28 de marzo de 2008 en la UAM-Iztapalapa. A la sesión asistieron aproximadamente 30 personas, entre estudiantes, profesores y trabajadores, convocados a discutir cuatro preguntas: ¿Cuáles son los problemas que ve en la UAM como estudiante o trabajador?, ¿Cuáles piensa que son sus causas?, ¿Cómo se podrían solucionar?, ¿Qué puntos en común pueden tener las demandas de estudiantes y trabajadores? El resultado es un primer paso en el camino de ubicar las problemáticas que son comunes y las propuestas de solución que podrán articularse en un programa de lucha destinado a transformar nuestra universidad. Con esto proponemos una metodología para levantar organización y movilización sin saltarse etapas y construyendo el proceso entre todos, sin esperar que alguien más organice nuestras demandas y redacte los documentos fundamentales.

********************

 

1.       El primero de nuestros problemas es el del presupuesto: quién los asigna, cómo se distribuye, cómo se aplican los topes salariales al interior de la UAM. Todo esto debería estar sujeto a consulta general, aunque la administración considere que es de su competencia exclusiva.

2.       Otro problema es la falta de voluntad política para impulsar reformas en la universidad (reformas académicas, reformas, jurídicas, etc.)

3.       Hay también un doble discurso y ausencia de democracia al interior de la UAM, en sus órganos de gobierno, pero también en sus aspectos más cotidianos.

4.       Es difícil mantenerse en la UAM si trabajas además de estudiar, porque, entre otras cosas, se ha reducido el turno vespertino. No hay consideración hacia los diferentes ritmos de aprendizaje. Hay un alto porcentaje de rechazados.

5.       Las cuotas son altas, comparadas con otras universidades públicas como la UNAM. El presupuesto es asignado a discreción, de manera unilateral,  y gastado a manos llenas por los funcionarios.

6.       Hay una marcada polarización salarial y de condiciones laborales entre los profesores de base y los profesores de temporales: unos gozan de becas y estímulos, mientras los otros están precarizados. Sin embrago, ambos sectores viven condiciones de trabajo que demeritan la docencia: los profesores de base son remunerados a través de los estímulos que generan descuido en la docencia, individualismo, competencia y división; mientras los profesores temporales sufren bajos salarios, falta de prestaciones, inestabilidad laboral, etc.

7.       Hay una injusta distribución de los ingresos al interior de la Universidad. Los salarios de los trabajadores administrativos son bajos.  Además, se han generalizado y vuelto cotidianas las violaciones al Contrato Colectivo de Trabajo.

8.       Se vive una tendencia hacia la privatización de los servicios internos y la subcontratación de otros tantos.

9.       Las autoridades no solucionan los problemas negociando, cediendo, sino con la fuerza, de manera autoritaria.

10.   No hay vinculación entre lo que se estudia y la realidad nacional. Además, la universidad ha dejado de ser un espacio de discusión, de análisis y de crítica.

11.   Existe una apatía y desinterés inyectado a los estudiantes por los profesores, interesados en que la Universidad sólo sirva para transmitir conocimientos.

12.   La organización trimestral no permite  a los estudiantes “socializar” ni tener sus tiempos propios. Tiende a fragmentarnos y hacer que olvidemos el entorno. Es un sistema perverso que impide disfrutar o aprovechar adecuadamente nuestro tiempo de universitarios.

13.   Tanto estudiantes como trabajadores olvidan ser críticos y autocríticos. Se olvidan de “intervenir” en su realidad.

14.    Las autoridades son recalcitrantes y cerradas en sus dogmas. Son administraciones “cuadradas” en la solución de los problemas.

15.   En los talleres faltan materiales y herramientas. A veces, lo profesores tienen que llevar su propio material, pagado de su bolsa, Para eso sí escatimamos recursos, incluso afectando la salud de los trabajadores. Además, estos genera conflictos entre miembros de la comunidad universitaria.

16.   Los estudiantes carecen de una organización. Los trabajadores académicos y administrativos tienen la suya, pero los estudiantes no han podido construir una. Una propuesta sería sacar delegados por cada uno de los grupos.

17.   Los servicios están subutilizados porque los estudiantes no se organizan para exigir u organizar su uso.

18.   No tenemos claridad acerca de nuestros propios intereses. Hay que organizar la discusión sobre esto.

19.   Las divisiones disciplinarias se han vueltos distanciamientos y hasta divisiones políticas. Hay que quitarnos los prejuicios y tender puentes.

20.   Los profesores están divididos, enemistados, y arrastran a los estudiantes en sus pleitos.

21.   Entre los estudiantes hay temor a expresarse, no se manifiesta lo que se piensa. Son pocos los que pertenecen a colectivos o grupos, y éstos están desorganizados o descoordinados.

22.   En lo general, existe una marcada falta de compromiso en lo que hacemos profesores y estudiantes. No hay entrega, compromiso, en las filas de los académicos. A los estudiantes se les vende un ideal de sistema que los vuelve apáticos.

23.   Hay un marcado ausentismo de los profesores; inconstancia; indiferencia; indolencia. No se dan a la tarea de “generar mejores universitarios”.

24.   Por sólo buscar más puntos de productividad, atienden más la investigación y descuidan la enseñanza. Hay que nivelar la investigación con la enseñanza.

25.   El problema de fondo es un conflicto de clases que atraviesa la UAM, reproduciendo la división de clases de la sociedad en general. Por eso hay que buscar construir una conciencia común, que es una conciencia de clase entre trabajadores y estudiantes.

26.   Tenemos una idea equivocada sobre la naturaleza de la universidad pública: en realidad la universidad pública no es del pueblo sino del estado. Formamos cuadros para el capital, aunque a veces se ha tenido que ceder conquistas a los trabajadores.

27.   Los estudiantes no se identifican con los trabajadores, no se identifican a sí mismos como trabajadores. Además, olvidan que lo que tienen son conquistas logradas por la lucha de los chambeadores.

28.   Se lucha generación por generación, sin memoria histórica, por cosas que además son harto elementales.

29.   Sufrimos una ofensiva brutal del capital desde 1989 que ha disminuido las conquistas de los trabajadores.

30.   El gremio de los trabajadores universitarios, específicamente el Situam, lucha de manera aislada, No hay unidad en torno de sus demandas. Hay que plantear la unidad de las luchas como luchas de clase.

31.   Los cursos están mal organizados: hay cupo insuficiente o hay sobrecupo. También los cursos de idiomas son insuficientes y sus horarios están empalmados con las clases de tu carrera. Además no hay convenios con otras instituciones como vía alternativa para solucionar éste problema.

32.   En la biblioteca faltan libros, no hay baños en su interior, la ventilación es mala, está desorganizada y el mobiliario se halla en mal estado.

33.   No hay espacios para la convivencia estudiantil. Las actividades culturales y deportivas están empalmadas con los horarios de nuestras clases. No hay espacios para desahogar actividades “extra-académicas”.

34.   Para resolver los problemas es necesario que se sepan, que se difundan y que se analicen. Hace falta, por ejemplo, un periódico u otro medio para difundir los problemas locales.

35.   Eventualmente, deberíamos convocar a reuniones para tratar problemas agudos específicos, concretos.

36.   ¿Quién toma las decisiones en la UAM? En la forma de gobierno deberían tener más cabida los estudiantes para incidir en las decisiones sobre problemas concretos.

37.   Hay que decidirse y darse tiempo para intervenir en la vida universitaria.

38.   Debemos luchar contra los “filtros” porque con ellos se olvida el principio de educar a todos de la misma manera. ¿Quién pone los límites para el cupo de cada grupo?

39.   Hay que cambiar la imagen de los trabajadores, los estudiantes y los profesores, ubicando y diferenciando las causas.

40.   Los profesores “corren” para “cubrir el programa”, lo que, entre otras cosas, limita la libertad de cátedra. Los estudiantes “corren” para titularse sin importar cómo ni con qué.

41.   ¿Qué cambios nos ayudan para enderezar varios problemas a la vez? Por lo menos: Trato y derechos iguales para todos, y Participación de todos en las decisiones.

42.   La biblioteca pasó 6 meses sin coordinador. Una coordinación puede funcionar sin tantos jefes. Los jefes luego no son especialistas en las áreas que dirigen, no tienen conocimientos mínimos o básicos en los temas de sus coordinaciones. Se eligen arbitrariamente por compadrazgos políticos y se dedican más a hostilizar a los trabajadores que a resolver los problemas. Además, actúan para “parchar” problemas y no para buscar soluciones de fondo. Generalmente los proyectos se dejan a medias, se abandonan a capricho y por eso existen “servicios híbridos”, “modernizados” a medias.

43.   A los trabajadores se les quita su materia de trabajo y se les congela, se les deja sin funciones, como resultado de los proyectos impulsados por la administración. Se privilegian las soluciones que ahorran presupuesto pero generan conflictos laborales y dificultan la prestación adecuada de los servicios.

44.   Los funcionarios centralizan la información. La “modernización” de los servicios ha agudizado esta tendencia. Les sirve para ocultar o par no compartir información.

45.   Los profesores se valen de sus propios medios para conseguir la bibliografía de sus cursos. Eso vacía de funciones a la biblioteca. No mandan a los estudiantes a la biblioteca. Millones de pesos se quedan sin uso. Es una forma inadecuada de paliar el problema y aplazarlo para que no truene ahora.

46.   Los problemas no se atacan de raíz. A veces las soluciones son fáciles, pero no se realizan por falta de iniciativa. A veces no se requieren tantos recursos para solucionar los problemas, pero se tienen ideas equivocadas sobre las causas reales.

47.   Los trabajadores han tenido propuestas para solucionar algunos problemas, han “tejido” soluciones, pero su palabra no han tenido eco en los funcionarios.

48.   La administración tiene la idea equivocada de que mejor tecnología implica necesariamente despidos laborales y “secretos”, “conocimientos”, que están fuera del alcance de los trabajadores.

49.   En la biblioteca las compras estuvieron congeladas durante 5 años. Además, por las iniciativas “modernizadoras” también las donaciones estuvieron detenidas en el departamento de clasificación. Otro grave problema son las publicaciones embodegadas: libros y revistas editadas por la UAM que no están disponibles o no tienen salida al público.

50.   Los servicios de biblioteca fueron dispersados para intentar cubrir las deficiencias: ahora tenemos acervos pequeños regados por toda la universidad, además de pequeñas bibliotecas dentro de la biblioteca. El problema se “solucionó” creando otro problema.

51.   En general, los servicios carecen de espacios de interacción permanente con los usuarios. Además, se padece la ignorancia de los jefes que genera errores garrafales en la prestación de los servicios.

52.   El presupuesto de la universidad es suficiente, pero esta mal canalizado, mal empleado.

53.   Hay que sumarse a la lucha y conjuntar luchas. Hay que aliarse con el sindicato y con los trabajadores.

54.   No hay profesores suficientes y la administración se niega a contratar nuevos o basificar a los temporales. Se ahorra dinero a costa de los profesores temporales a los que no se les pagan prestaciones.

55.   También se ahorran recursos a costa de la capacitación de los trabajadores. Todo lo ahorrado es gastado de manera superflua y a discreción. Se despilfarran los recursos que son de todos y debieran ser para todos.

56.   Las decisiones son tomadas por pocos. A los estudiantes les falta una representación real. No hay forma de mandatar a los representantes, que, además, son elegidos con una bajísima participación. Los cargos de representación no funcionan. Urgen reformas orgánicas.

57.   Hay que proponer nuestra propia agenda, con nuestros propios tiempos.

58.   Desconocemos cómo funciona verdaderamente la UAM. Hay que apoyarse en los trabajadores para solucionar esta carencia.

59.   Debemos impulsar un proceso de organización y movilización basado en los procesos de trabajo que existen en la universidad: organización de la cultura, investigación, enseñanza-aprendizaje, administración-operación.

60.   En general, debemos enfatizar la defensa de los derechos democráticos de la comunidad universitaria y la autogestión (funcionamiento sin burocracia).

61.   Una pregunta que debemos hacernos es ¿impulsamos reformas o revolución? ¿Debemos sólo democratizar y pedir que los funcionarios funcionen?

62.   Hay que defender nuestros derechos. Debemos organizarnos para éstos y para la convergencia con los trabajadores.

63.   Una urgencia  es “organizar a todos los estudiantes”, impulsar un fuerte movimiento estudiantil en la UAM.

ENCUENTRO UNIVERSITARIO EN LA UAM

abril 1, 2008

Compañeros(as): 

Los invitamos a participar en el 

Encuentro Universitario “La Universidad que tenemos, la Universidad que queremos” 

un espacio de intercambio de experiencias y discusión donde trabajadores, estudiantes y profesores de la UAM buscaremos soluciones estructurales a los problemas que enfrenta nuestra casa de estudios. 

La cita es en el Kiosco de La Alameda Sur, (Miramontes esq. Calzada del Hueso) este Jueves 03 de abril a partir de las 10 hrs. 

El evento tendrá las siguientes mesas de trabajo: 

Ø    Toma de decisiones y participación dentro de la Universidad

Ø    Respeto y defensa de los derechos y libertades de la comunidad universitaria

Ø    Función social de la universidad pública

Ø    Organización estudiantil 

La UAM en huelga y el Sr. Melgoza regresando de vacaciones

marzo 30, 2008

Colectivo Axolote, UAM-Iztapalapa, boletín # 7. Desde el pasado 7 de  marzo, el  secretario general de la UAM,  Luis Javier Melgoza Valdivia, se retiró  de la mesa de negociaciones, expresando así una  vez  más, su forma  de  resolver el  conflicto en la  UAM y su  preocupación por la comunidad universitaria y la investigación. Ante  la  negativa de la  universidad  de  sentarse  a  negociar y con la  frente muy en alto  algunos trabajadores y  estudiantes de  esta universidad decidieron iniciar  una  huelga de  hambre, como  medida de  presión hacia las autoridades universitarias que  no quieren  escuchar  ni  ver las demandas de los trabajadores. Ésta huelga inicio el  día 19  de marzo y  se encuentra  instalada en el local sindical, localizado en  calzada de Tlalpan 1036.     

Pasadas las vacaciones y después de 17  días el  secretario general decidió  dar la  cara nuevamente al SITUAM,  ya que el  pasado lunes 26 de  marzo  se llevo a cabo una reunión en las instalaciones de la STPS,  promovida  por esta  misma secretaría. La reunión  no  duro más de una  hora en la cual las partes en  conflicto no  negociaron absolutamente nada, ya que  el  representante de la  universidad expuso  que “ considera innecesario reinstalar una  mesa de análisis bilateral”. Nuevamente ofreció al SITUAM el 4.25 en salario y el 1.25 a prestaciones, ofrecimientos que  no resuelven  en  nada las  demandas de  fondo de los  trabajadores.  Si la  base  trabajadora  decidió estallar  la  huelga no fue para que  después de 50 días les  ofrecieran lo mismo que les ofrecieron antes del  estallamiento de la huelga.   

Qué  ética  profesional  tiene este  secretario, cuando ante la indignación de la  base trabajadora pide un  receso del  cual nunca regresa. Y después  dicen  que  la  base  trabajadora  es  la responsable del alargamiento de la huelga. El señor Melgoza olvida que  quienes tienen más  interés  en levantar  la huelga son los  trabajadores, ya que ellos sí están  conscientes que la perdida del  trimestre será responsabilidad de la universidad y que más de 5000 familias están  siendo afectadas de  manera directa, al tener cerca de dos  meses que no perciben ingresos. Pero  bueno,  ¡qué le  preocupa a él que  sigue cobrando  los 93 514.16 que percibe entre salario, prestaciones y estímulos!. Mientras su  salario se  acerca a los 100 000 pesos, un  trabajador de base gana  cerca de $3 538.03 y el ofrecimiento de la  universidad le alcanzaría a  cada trabajador  sólo para comprar un  boleto más del metro.  

Qué ética profesional tiene este secretario y su vez la universidad a la que representa, ya que busca responsabilizar sólo a los  trabajadores de la perdida del  trimestre, que ética es  esa que dice un día: “ te ofrezco el  100 % de salarios caídos y  te quito  todo  lo que había ofrecido anteriormente” y después al  otro  día  dice :“ te ofrezco  solo el 4.25 y 1.25 y ya no  hablemos de  salarios caídos”, qué ética es aquella que  busca resolver un  conflicto mediante amenazas o ultimátum, qué ética es aquella que  busca negociar mediante un  carteo y sin la presencia de la  base  trabajadora, qué ética es aquella que busca crear sindicatos blancos en el seno un conflicto laboral. Ante esta carencia de ética es  evidente, que antes que resolver el conflicto, la universidad mediante este representante busca por  todos los medios derrotar al  sindicato de  manera definitiva, logrando así cimentar lo que serían los principios de una  universidad privada que se  dice publica. 

Pese  a  tener todos los  medios informativos en  contra, ya  sean escritos o televisivos la base  trabajadora resiste dignamente y  no  da un paso atrás, no  se muestra intransigente ya que buscando resolver  el  conflicto ha ido  modificando de manera substancial  su pliego petitorio, de  11 puntos  fundamentales que buscaba negociar, los ha reducido de manera sustancial. Pero qué  quiere la universidad, ¿que renuncien a su  legitimo derecho constitucional a la  huelga, como  arma de lucha?   ¿o  llevar  a la base  trabajadora al  trabajo esclavo, sin derechos, ni  prestaciones, ni  nada que  contravenga los  intereses del  modelo neoliberal  de  universidad ?.     El día  de hoy la  base  trabajadora nos da un  ejemplo a  los universitarios de resistencia y dignidad. No  luchan solo  por  beneficio propio, sino por un beneficio colectivo y por su futuro. Quienes deseen saber toda la información de primera mano pueden acudir a cualquiera de las  unidades y preguntar a  los  trabajadores sobre el  proceso. Los  medios informativos  durante todo  el  proceso de huelga y  especialmente en los  últimos días han  expresado que la  huelga ya se iba a levantar el pasado lunes 24 de marzo, pero cabe  recordar que la huelga no  se levanta de manera unilateral, sino  por acuerdo de las  partes. 

Consulta la pagina : huelgauam.blogspot.com          

La administración de la UAM apuesta a que la huelga se evapore

marzo 14, 2008

·        Da por agotada las negociaciones y se sienta a esperar las vacaciones

·    El Sr. Melgoza, un ideólogo del retorno al siglo XIX 

Boletín # 6, Colectivo Axolote, uam-iztapalapa. A la comisión negociadora de la UAM, encabezada por el Sr. Melgoza, se le acabaron los pretextos el pasado viernes 07 de marzo a las 22:30 hrs. No hallando «provocadores» a quienes seguir inculpando ―dado que en esta ocasión la protesta de sindicalistas y estudiantes adoptó el inteligente recurso del performance, la ironía y los tapabocas― no tuvo más alternativa que dejar ver de manera desembozada su negligencia: simple y llanamente, sin argumento alguno y de manera unilateral, decidió dar por agotada las negociaciones en los puntos fundamentales, dejando entrever que a su juicio únicamente quedan «detalles» que acordar por vía escrita para dar por terminado el conflicto que vive la Casa abierta al Tiempo. De esa manera, la grave situación que atraviesa la UAM fue resuelta de un plumazo ¡en la cabeza del Sr. Melgoza y compañía! Justo a tiempo para que los funcionarios se puedan ir de vacaciones sin preocupación alguna, con la conciencia tranquila, esperando que el tiempo lo resuelva todo, apostando al desgaste del Situam para ver si a su regreso ya no existe la huelga o alguien más les hizo la chamba.

Pero esto no es algo extraño. Es la consecuencia lógica de la indolente estrategia seguida por los funcionarios frente al paro de labores. Pareciera que los más interesados en la prolongación del conflicto son las autoridades, en una perversa lógica que busca más aprovechar la ocasión para propinar una derrota definitiva al sindicato que llegar a puntos de acuerdo. Siguiendo éste guión, la comisión negociadora de las autoridades universitarias ha suspendido unilateralmente las pláticas en varias ocasiones y se ha negado a trabajar los fines de semana a pesar de la exigencia explícita que en este sentido le han hecho los trabajadores. El punto culminante de esto no podía ser otro que «dar por agotada» la negociación, después de bostezar abundantemente en la mesa cada vez que el Situam presentaba argumentos y cifras como sostén de su postura. Siguiendo las enseñanzas del Sr. Salinas de «ni los veo ni los oigo», cerrada a piedra y lodo, la postura oficial no se movió un milímetro. Permaneció inconmovible, rígida, ortodoxa y doctrinaria en el acatamiento de dos premisas que, digan lo que digan, tienen el inconfundible tufo neoliberal y son simples adaptaciones vulgares para uso casero de cualquier manual norteamericano de economía: no hacer nada que contravenga la legislación vigente y no acordar nada que ponga en riesgo financiero a la institución.

Pero nadie que no sean sus fantasmas ha pedido el Sr. Melgoza la violación de estos dos preceptos. Por el contrario, la solicitud de la representación sindical ha denunciado precisamente la sistemática violación de una ley vigente, el Contrato Colectivo de Trabajo, quebrantamiento que las autoridades han aceptado con la excusa de que, por ejemplo, en el caso de la Unidad Cuajimalpa se hizo ¡por causa de una «situación excepcional»!. De la misma manera, frente al tema de la viabilidad financiera de la UAM, es la representación sindical la que ha exigido un freno para el derroche de los recursos universitarios, alertando sobre los excesos de una administración que se permite el lujo de comprar un autobús VIP de 5 millones de pesos, gastarse 87 millones más en estímulos para su personal de confianza durante el 2007, o echar por un hoyo negro 187 millones utilizados en la compra del terreno para el flamante cuarto plantel. Ante el hecho de que partidas presupuestales ajenas a las funciones sustantivas de la universidad son las más abultadas, la administración presentó el pobre recurso de que «la obtención, asignación, aprobación y aplicación» de los recursos económicos no son materia bilateral, sino prerrogativa exclusiva precisamente de los más beneficiados. Ellos deciden con cuánto se quedan y cuánto otorgan como limosna a los trabajadores.

La verdad es que la preocupación por la ley y las finanzas aplican frente a las demandas de los trabajadores, pero no frente a la voracidad y los privilegios de los funcionarios y sus incondicionales. Las dos máximas neoliberales en cuestión son mero revestimiento ideológico para la conservación de los intereses de la camarilla de rectoría y para la contención de las reivindicaciones de los chambeadores. Y de esa cantaleta vil sobre el estado de derecho y la disciplina fiscal no ha salido el Sr. Melgoza, quien ha suplido los argumentos con el recurso fácil de las frases hechas, la mirada directa a las cámaras de televisión, los desplegados pagados con dinero oficial y las mentiras que a fuerza de repetirse pretender convertirse en verdades.

Como todo buen ideólogo, el Sr. Melgoza prefiere morir antes que ceder, prefiere el fin del mundo antes que soltar prenda. Como buen neoliberal, se ampara en su credo para retar a los trabajadores. Y no conforme con todo eso, adereza el asunto con sus preferencias personales que dan un toque todavía más cerril a sus posiciones. Digno representante de la sociología patronal, alumno adelantado de quienes abandonaron el punto de vista de la clase trabajadora por unos cuantos puntos de productividad, educado en la utopía capitalista de un mundo sin sindicatos, el Sr. Melgoza se autoerige reformador de los procesos de trabajo y director de la reestructuración y modernización laboral en la UAM, aún cuando para ello no se tome la molestia de tomar en cuenta a nadie. Piensa que ha llegado la hora para poner en práctica lo aprendido en sus libros acerca de las «nuevas» formas de administración de la fuerza de trabajo. Pero a nadie engaña con sus «nuevos aires». En realidad es un auténtico emisario del pasado, concretamente del siglo XIX cuando la patronal hacía y deshacía a su antojo, sin bilateralidad, sin contratos colectivos, sin organizaciones gremiales, con derechos plenipotenciarios sobre la movilidad de los trabajadores, sobre el ensanchamiento discrecional de las áreas de trabajo, etc. Las razones de la contraparte y el arte de la negociación basada en la concesión y la flexibilidad, no entran en su feudal cabeza. Allí solo entran palabras bonitas como «flexibilidad laboral» y «polivalencia», entre otras tantas diseñadas para ocultar lo que a estas alturas de la historia es un hecho empírico irrefutable: las medidas que el Sr. Melgoza se empeña por introducir en la UAM han provocado la generalización de la precarización y la superexplotación del trabajo en México.

Después de dos décadas y media de «modernización y reestructuración laboral» en nuestro país, aproximadamente tres cuartas partes de los trabajadores no disfrutan de un «empleo digno o de calidad» tal como lo define la Organización Internacional del Trabajo. Padecen jornadas excesivas, no tienen contrato escrito, reciben salarios insuficientes para vivir, carecen de prestaciones, son subcontratados, se ven obligados a tener más de un empleo, laboran en el sector informal, tienen puestos de baja capacitación y corta duración, o deben seguir laborando después de su jubilación. El salario mínimo real, que dejó de crecer desde 1976, acumula 80 por ciento de pérdida en su poder adquisitivo; mientras la productividad, engañoso indicador de la intensificación del trabajo, crece de manera sostenida y con ello las ganancias del capital. Este «paraíso» es el que pretende introducir el Sr. Melgoza en la UAM con la consigna de ¡abajo los privilegios que al mundo se vino a sufrir parejo! Pero si la universidad ha sido el refugio de los derechos civiles y las libertades ciudadanas en tiempos de oscuras tiranías políticas, ¿por qué no ha de ser refugio de los derechos laborales en tiempos de oscuras tiranías económicas?

De estos y otros temas prefieren no saber los administradores de la UAM. Optan por irse de vacaciones soñando que los trabajadores se cansan de su huelga, se les acaban los recursos, discuten y se despedazan entre ellos o simplemente se aburren y arrían sus banderas para irse a las playas del D.F. Los funcionarios no han querido escuchar razones y prestan oídos sordos a los consejos y las advertencias. El paro de labores seguirá y la razón principal es la rigidez de la administración, el doctrinarismo y la ortodoxia de su comisión negociadora, la arrogancia de no tener otra estrategia que la negativa rotunda. Sin embargo, hay quienes sí han parado oreja en las negociaciones. Hay quienes han sopesado los argumentos de las partes y las líneas de definición en torno de las cuestiones fundamentales que se encuentran sobre la mesa, sacando las siguientes conclusiones:

1.     La discusión sobre el alza salarial y las prestaciones se transformó en una discusión sobre la distribución interna de los recursos públicos otorgados a la UAM. Más que «romper el tope salarial» el Situam propone una más equitativa repartición del presupuesto, hoy gastado en prebendas para el personal de confianza, en el pago a empresas subcontratadas, en las escandalosas remuneraciones de los mandos medios y altos y en el goce de lujos y excesos para algunos. El problema no es la falta de recursos, sino el monopolio que sobre la asignación y el disfrute tiene una parte muy reducida de la comunidad universitaria. El sindicato ha demostrado la viabilidad de sus propuestas y ha presentado alternativas de solución cuyo único impedimento es la voluntad de la patronal.

2.     Mientras los trabajadores pugnan por el respeto a los acuerdos bilaterales firmados, contenidos básicamente en el Contrato Colectivo, los funcionarios claman por prerrogativas para ellos que no están escritas en ninguna parte. Por eso, en el punto en que se discuten los abusos, el acoso laboral y la situación de excepción que sufren los intendentes de Azcapotzalco, la comisión negociadora de la universidad pretende tener derecho a determinar unilateralmente las áreas de trabajo y otras condiciones laborales. No acepta el término de «áreas fijas» que rige para las unidades de Iztapalapa y Xochimilco y pretende tener el derecho de mover a su antojo y con malos tratos a los trabajadores. Para satisfacer este punto, la universidad no tiene que gastar un solo peso. El único impedimento es que afecta uno de los principios más queridos por el Sr. Melgoza y compañía: la unilateralidad, el no querer reconocer en el sindicato a un actor legítimo a la hora de acordar las condiciones de trabajo.

3.     En el caso de Cuajimalpa, donde la UAM ha subcontratado todos los servicios de limpieza, cafetería, mantenimiento y vigilancia, el sindicato ha aceptado no solicitar todas las plazas de manera inmediata. Con 75 plazas y un acuerdo de cumplimiento futuro se da por satisfecho para levantar la huelga. Ha flexibilizado su postura, pero se ha topado con pared. La universidad se empeña en conceder sólo migajas: 37 plazas, aún cuando seguir con el esquema de subcontratación de todos los servicios signifique un gasto mayor que tener sólo trabajadores sindicalizados.

4.     Cercada por todos lados, la administración universitaria acepta abrir el Cendi 3. No le ha quedado de otra. Pero pretende cobrarse la afrenta del paro de labores ofreciendo únicamente 40 plazas, ¡20 menos que las ofrecidas antes del estallido de la huelga! Además, las condiciones de apertura son inaceptables porque ignoran las condiciones de operación pactadas bilateralmente, expresadas en el acuerdo 08/90.

5.     Un «acercamiento» muy cacareado por los señores de rectoría es el relativo a las demandas de capacitación. Extraña situación esta donde los trabajadores exigen ser capacitados y la administración se niega o regatea el asunto. Ofrece la ridícula cantidad de 70 cursos adicionales, 18 por unidad en promedio, notablemente insuficientes para revertir o siquiera compensar los años de rezago, sobre todo si estos se basan en el deseo de que los chambeadores asimilen principios patronales de «superación personal» antes que conocimientos necesarios para el mejor desempeño de sus labores o la prestación de un mejor servicio a los estudiantes.

6.     Del asunto de los temporales académicos mejor ni hablamos. La universidad se ha negado a tocar el punto alegando que no es materia de negociación bilateral, sino asunto de exclusivo tratamiento por parte de los órganos colegiados. De manera tramposa acusa a la representación sindical de querer saltarse los mecanismos académicos para la selección de profesores, como los concursos de oposición. Pero lo único que se propone el sindicato es el reconocimiento de que cientos de docentes viven en la incertidumbre laboral, firmando contratos trimestrales para dar cursos que de manera permanente prefieren no dar los profesores-investigadores de tiempo completo, con bajos sueldos y pocas prestaciones, en una agonía que en algunos casos se prolonga ya por 15 años y que seguramente no es el ideal de trabajo que soñaron cuando escogieron su vocación magisterial.  

Así van las negociaciones, así va la universidad. Mientras tanto otras aguas, más profundas, se agitan en la UAM. Es la incipiente toma de conciencia de algunos estudiantes sobre el mal rumbo de su casa de estudios y sobre la necesidad de organizarse. Es también la incipiente alianza entre los trabajadores de base y algunos estudiantes, que han compartido en estos días el pan y la sal y han aprendido a escucharse y reconocerse.

Reuniones informativas sobre la huelga en la UAM

marzo 7, 2008
A los estudiantes de la UAM:
A 34 días del conflicto de huelga por el que atraviesa nuestra universidad, estudiantes de las cuatro unidades reunidos el pasado 5 de marzo consideramos que:
         Es más necesario que nunca refrendar nuestro apoyo a la lucha de los trabajadores para que este conflicto se resuelva de manera justa, pronta y pacífica.
         Es urgente la participación de los estudiantes en la construcción de una propuesta de recalendarización que realmente nos beneficie, de manera que no se tomen resoluciones autoritarias, como en ocasiones anteriores donde el trimestre fue compactado.
Convocamos a reunirnos en las siguientes reuniones informativas por unidad:
         Xochimilco: Viernes 7 de marzo a partir de las 10:00 hrs. en el kiosco de la Alameda Sur (Parque de los Coyotes).
        Iztapalapa: Lunes 10 de marzo a partir de las 11:00 hrs. en la puerta principal de la unidad.
         Azcapotzalco: Martes 11 de marzo a partir de las 12:00 hrs. en la puerta 2 de la unidad.
Con el fin de reflexionar sobre el proceso de construcción de nuestra organización estudiantil, realizaremos un taller con el apoyo del Prof. Carlos Medina Gallegos el día miércoles 12 a las 10:00 hrs. en el local del SITUAM.
Asimismo, invitamos a la reunión general de estudiantes que se llevará a cabo el próximo jueves 13 de marzo a las 10:00 hrs. en el local del SITUAM ubicado en Tlalpan 1036, a cuadra y media del metro Nativitas.
Estudiantes de las cuatro unidades de la UAM.