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El rector Lema y el secretario Melgoza: frases célebres

Abril 20, 2008

Manuel Méndez. Estudiante de la Maestría en Medicina Social.

A los compañeros interesados en la propuesta de recalendarización ya aprobada, y en general, de las formas en cómo se lleva a cabo la toma de decisiones por parte de las autoridades universitarias:

   Como muchos de ustedes sabrán, el pasado día lunes 14 de abril un grupo de 13 estudiantes de las unidades de Azcapotzalco, Iztapalapa y Xochimilco nos reunimos en una audiencia en la rectoría de la Universidad Autónoma Metropolitana con el rector Dr. José Lema Labadie, el secretario general Javier Melgoza, además de dos acompañantes suyos (uno de ellos responde al nombre de Antonio Aguilar). El motivo fue expresar las preocupaciones e inconformidades surgidas a partir del levantamiento de la huelga y la forma en cómo se llevó a cabo la sesión –convocada de manera urgente– del Consejo Académico para votar a favor de una propuesta de recalendarización que evidentemente ya había sido aprobada desde la cúpula de la UAM, sin antes ser analizada y discutida por la comunidad universitaria en general. La audiencia, además, se dio con la intención de comunicar a las autoridades las opiniones del alumnado –opiniones recabadas mediante la consulta realizada por los mismos estudiantes afectados– acerca de tres distintas propuestas de recalendarización.

La reunión con los altos mandos de la universidad transcurrió aparentemente sin mayores incidentes,  con la diplomacia y cordialidad característica de muchas de estas reuniones en las que tienden a relegarse los verdaderos intereses particulares de la posición asumida y a matizarse los discursos que en la práctica probablemente aparecerían completamente incongruentes.

Muchos de los ahí presentes tomamos notas, e incluso, hubo la posibilidad de grabar lo acontecido durante la reunión para posibilitar la subsistencia de los discursos, en mi opinión célebres. Y para no ser susceptible de ser criticado bajo el argumento de la subjetividad, me he permitido plasmar de manera textual algunos pensamientos dignos de ser difundidos. He aquí las frases, que pude recabar y que, a mi parecer, merecen permanecer en la memoria de todo aquel que guste del morbo, pero también de la resistencia frente al autoritarismo de los reproductores del sistema hegemónico:

“…Cualquier ajuste, difícilmente va a provocar acuerdos generales… (el desacuerdo) es resultado de que la UAM es así, con una diversidad y pluralidad de opiniones… por eso se llama universidad no Instituto o tecnológico.” Javier Melgoza, en relación al argumento de los estudiantes presentes de que le consulta había recabado alrededor de 4,000 firmas que expresaban distintas propuestas de recalendarización.

“…Hay preocupación por las formas democráticas… así funciona el mundo… no es la suma de opiniones, sino la opinión propia del Consejo Académico, por eso los eligieron (a los representantes del Consejo Académico).” José Lema, al responder al reclamo por las formas en cómo se llevó a cabo la sesión urgente del Consejo Académico el día lunes 7 de abril.

“Si se está quemando un edificio no se llama al Consejo Académico para resolverlo”. Javier Melgoza, comentando acerca del lugar pertinente al que deben ser canalizadas las diversas preocupaciones de los estudiantes.

“Se le dio certeza a la comunidad universitaria de lo que iba a suceder… no queríamos incertidumbre… (era) lo que me correspondía hacer como rector”. José Lema, hablando de su propuesta de recalendarización y de la forma urgente en  la que se llevó a cabo la sesión con el Consejo Académico.

“Todos los calendarios son perfectibles, pero no se corrigen por una lluvia de ideas…”. Javier Melgoza, en relación a la consulta de las propuestas de recalendarización llevadas por los estudiantes presentes.

“¿Se van los alumnos? Siempre se van; haya o no huelga se pierde el 20% (de la matrícula inscrita) al principio de año”.  José Lema, en respuesta al argumento de que la propuesta de recalendarización aprobada no había contemplado las consecuencias a mediano plazo, como los altos índices de reprobación o la deserción de los estudiantes.

“Soy antidemocrático y lo acepto… (hice la recalendarización) por mis pulgas, pero tenía que poner a esta universidad de pie… había que evitar que se empantanara el camino… era necesario hacerlo (la recalendarización).” José Lema, contestando a los cuestionamientos por las formas en que se llevó a cabo la reunión urgente del Consejo Académico.

“(La decisión de la recalendarización) no fue del rector, fue del órgano colegiado… (aunque) fue una propuesta del presidente del colegio”. Javier Melgoza, hablando de la propuesta de recalendarización y su aprobación con 30 votos a favor y uno en contra.

“La forma para tomar la decisión era la urgencia… ojalá pudieran entender eso (la responsabilidad institucional frente a la democracia)”.  Javier Melgoza, en relación a la sesión del Consejo Académico llevada a cabo el lunes 7 de abril a las 8 a.m. en rectoría general.

“Te faltó decir que hay “compló”… digamos las cosas claras… se convocó a esa hora (8 hrs.) por la urgencia”. Javier Melgoza, en respuesta a una compañera que le cuestionó las formas (hora, lugar, premura) de la reunión del consejo académico.

“A ustedes los convoca un espíritu universitario…bienvenida la iniciativa de ustedes con algunas salvedades”. Javier Melgoza, refiriéndose a las inquietudes expresadas por los alumnos presentes.

“Hay alumnos que no están interesados en su desarrollo profesional, ni en la universidad… (y) están acotados y ubicados”. José Lema Labadie

“La certeza vamos construyéndola”.  José Lema, respondiendo a la demanda de los compañeros presentes de que en dicha audiencia debían concretarse compromisos y certezas.

Compañeros, saquen sus propias conclusiones…

La generosidad zapatista y la Otra Campaña

Junio 17, 2006

Job Hernández Rodríguez

I

Con su generosidad característica, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional promueve un polo de concentración de la izquierda mexicana. Hace un llamado sin distingos aún cuando no todos están incluidos: los partidos con registro, incluso los pretendidos de izquierda, quedan fuera porque sus dirigentes forman filas con la clase política, es decir, han optado por la componenda y la integración con los de arriba y han renunciado a afrontar aquellos problemas nacionales cuya solución real y cabal implicaría la transformación radical del país con la consecuente afectación de los intereses de los sectores privilegiados. Fuera de esto, la Sexta Declaración es una propuesta sin espíritu de secta y la Otra Campaña se compone de contingentes variopintos. En la Otra Campaña únicamente se pide la adhesión a principios básicos y generales: no es requisito compartir ningún credo específico, ni político ni religioso. No es indispensable hacer profesión de fe ajena a la dictada por la propia conciencia. Tampoco es necesario provenir de tal o cual tradición de las tantas que han alimentado el ancho caudal de las rebeliones mexicanas. Esto significa no sólo el respeto a las diferencias sino el verlas como saludables y como el mejor recurso a la mano. No hay consensos preestablecidos sobre el rumbo que debe tomar esta iniciativa, ni grupo alguno que pretenda ahorrarnos el camino y la discusión sobre el destino a seguir. El EZLN promueve así la condensación de una multitud de esfuerzos hasta ahora dispersos a lo largo y ancho del territorio nacional, pero no impone ni propone hegemonía: ni la suya ni la de nadie. La Otra Campaña no es el único espacio de concentración izquierdista, pero, tal vez por esta voluntad manifiesta de sus convocantes por mantener las diferencias, sí es el espacio organizativo más amplio hasta ahora existente.

Simultáneamente, la Otra Campaña es un polo de definición y diferenciación, una forma de «pintar la raya», de agruparnos frente al poder y sus comparsas. Por eso no es gelatinosa a pesar de la multitud de rostros que aglutina. Descansa sobre consensos sólidos. Allí estamos quienes consideramos que los problemas del capitalismo no se resuelven con más capitalismo o con una versión moderada, light, o menos dura, del mismo. Allí nos concentramos aquéllos que «nos cansamos de la explotación» en que se basa el régimen social que vivimos, y no quienes sólo atinan a solicitar una mejor distribución de los frutos obtenidos con el robo del trabajo ajeno. La Sexta Declaración va al fondo de nuestros problemas, expone a la vista de todos sus raíces. En ese sentido es radical. No transa con la realidad sino pugna por transformarla, a costa de lo que sea. Por eso no es un llamado de atención a los opresores, sino una convocatoria para los oprimidos. No invita a que empresarios y políticos hagan las cuentas con su conciencia y aflojen un poco los bolsillos donde guardan sus ganancias. Lo que hace es promover que los trabajadores del campo y la ciudad se organicen con plena autonomía e independencia con respecto de las clases dominantes para recuperar, de una vez por todas, el producto íntegro de su esfuerzo laboral.

Quienes formamos parte de la Otra Campaña también pensamos que dentro del juego político ya establecido no hay futuro para ningún programa que proponga una verdadera solución de los males que aquejan a nuestra patria. El entramado del llamado «sistema político mexicano» está diseñado para coptar a los potenciales adversarios de la ganancia fácil y el despojo. Se basa en la creencia cínica de que «no hay quien resista un cañonazo de un millón» y en el acuerdo tácito de que pase lo que pase, no importa quien gane las elecciones, el capitalismo y la subordinación a los intereses extranjeros deben sobrevivir. Es un sistema que llegado el caso puede repartir migajas, pero razona a partir de la pretendida eternidad y naturalidad de la explotación y el robo, de que siempre debe haber quienes estén abajo y quienes estén arriba. Es cierto, el sistema político mexicano puede tener un margen para la maniobra, pero éste es acotado por la sobrevivencia de sus bases fundamentales. Además de quienes declaradamente sirven a los intereses del capital, allí están quienes diciéndose de izquierda han vendido sus luchas, y los muertos en esas luchas, al precio de una diputación, senaduría, o lo que caiga y sea la voluntad de los dueños del país. Allí también están quienes honesta o deshonestamente venden a sus compatriotas la ilusión de que será negociando en las recámaras del poder como se podrá sacar ventaja para las mayorías.

II 

Frente a las tareas por venir, la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y la Otra Campaña se plantean un nivel inicial elemental, sin el cual no es posible construir una verdadera alternativa al status quo: no se trata de una convocatoria para la creación de una organización sino, como paso previo, se trata de una invitación para la construcción y multiplicación de espacios de diálogo que derivarían en consensos y discensos en torno a un programa nacional de lucha. Por ello los zapatistas insisten en decir que una de las características básicas de la Otra Campaña es estar destinada a escuchar, desplazando el lugar de enunciación desde el saber de los "expertos" ―incluso de los expertos en la revolución― hacia los saberes y demandas populares.

Esto constituye un auténtico «giro copernicano» que se alza como novedad no sólo frente a las formas de hacer política venidas desde el poder sino también para aquéllas que históricamente se le han contrapuesto. Lo que está de fondo es un reconocimiento de la validez y efectividad de los saberes populares en la construcción de la lucha anticapitalista. No se trata ya de un programa elaborado desde una élite letrada que con más o menos buenas intenciones, o más o menos distancia de la realidad, intenta sintetizar los sentimientos de la nación llevando ya bajo el brazo el programa nacional de lucha, la estructura organizativa, o incluso la nueva constitución, antes de iniciar cada reunión o asamblea. En esta forma bastarda de la izquierda, casi siempre propia de la clase media ilustrada, lo que quedaba era meter el programa al pueblo con calzadores, es decir, desde fuera, forzando los tiempos, imponiendo los puntos de vista propios, etc., porque se consideraba que los trabajadores del campo y la ciudad, dejados a su libre arbitrio, no podían generar una sólida conciencia de clase sino tan sólo una conciencia gremialista, sindicalista, espontánea, de corto plazo, localista, que no terminaba de ser cabalmente anticapitalista.

Lo propuesto en la Sexta Declaración es una «marcha hacia el pueblo», un retorno a lo elemental en toda iniciativa que se diga de izquierda, un dejarse interpelar por los de abajo como forma segura para generar autonomía de clase y organizaciones purgadas de los pruritos iluministas y elitistas venidos desde arriba. Por eso los zapatistas invitan a mirar abajo y a la izquierda. Pero no todos los miembros de la Otra Campaña comparten o comprenden el sentido de una propuesta que se sintetiza en «caminar preguntando». Hay quienes consideran posible quemar etapas y comenzar a discutir en lo inmediato, tal vez en la próxima plenaria, los elementos del programa nacional de lucha y la estructura y principios de una organización anticapitalista y de izquierda. Un conjunto nada despreciable de la izquierda mexicana cree conocer ya el camino: no sienten la preocupación de preguntar a nadie lo que consideran consensado aunque sea exclusivamente entre sus bases, o estudiado en la literatura sobre las experiencias revolucionarias canónicas.

Pero no hay forma de ahorrar tiempo o acelerar la rueda de la historia sin el concurso de las mayorías. Los trabajadores del campo y la ciudad defenderán un programa nacional de lucha no porque hayan sido convencidos de su pertinencia y bondad, sino cuando lo sientan producto de su propio esfuerzo y se vean reflejados en su propia obra. De esto dependerá el futuro de la lucha anticapitalista en México. Por eso la etapa actual, primera y elemental, no puede ser obviada o construida con desgano: no es sólo una cuestión de principios sino también una cuestión de estrategia.

III 

A la Otra Campaña el EZLN le apuesta desde el inicio todo lo ganado en su caminar: una buena parte de sus mejores cuadros y la existencia misma de las comunidades alzadas, hoy organizadas en los Caracoles. Por eso decimos que la generosidad zapatista alimenta este nuevo rumbo. Ellos han puesto a disposición del conjunto de las fuerzas de la izquierda anticapitalista una riqueza social paradójicamente nacida en la precariedad material. Su gente, formada en años de militancia y entrenada en una nueva forma de hacer política, saldrá a encontrarse con quienes fuera de Chiapas también resisten al régimen de opresión y miseria que sufrimos. Es cierto, ellos no son los únicos actores dentro de la Otra Campaña, pero constituyen un elemento que puede marcar la diferencia en la correlación de fuerzas frente al poder del capital. La Otra Campaña ya es de todos, pero se equivocan quienes piensan que esto significa debilitar el peso del EZLN al interior del polo izquierdista recién constituido, enfrascándose en una estéril y fantasmal lucha por el liderazgo y la hegemonía. Eso no sólo significa corresponder mal a la generosidad zapatista que nos convocó, sino contribuir poco al esfuerzo colectivo de un país que amerita con urgencia una transformación radical. Por eso, el que el EZLN expanda sus esfuerzos construyendo dentro de la Otra Campaña una fuerza civil propia, como ya lo han anunciado, deberá ser visto siempre como algo bueno y necesario. Todos, simpatizantes o no del zapatismo, avanzaremos pasos importantes hacia la liberación nacional si esta iniciativa, que viene a suplir al Frente Zapatista, llega a buen puerto.  

La Otra Campaña en la UAM-I se moviliza durante Jornada Nacional contra la Represión

Abril 4, 2006

Performances,música, videos, información y más, desde abajo y la izquierda

UAM-Iztapalapa, México D.F., 21 de marzo de 2006. Durante los días 14, 15 y 16 de marzo del presente año, «fuerzas conjuntas» de la Otra Campaña en la Universidad Autónoma Metropolitana, plantel Iztapalapa, realizamos varias actividades en el marco de la Jornada Nacional contra la Represión y la Brutalidad Policíaca. Se trató de la primera acción de una naciente coordinación integrada por el Colectivo Arte Nativo, la Brigada Sembrando Dignidad, el Kolectivo Que Da Alegría (KQDA), el Colectivo Multidisciplinario Axolote y varios compañeros adheridos a título individual, quienes pretendemos construir en esta universidad la Otra Campaña           

Cada uno de los días tuvo una temática central en torno a la cual se desarrollaron actividades que iban desde las 10:00 a.m. hasta las 6:00 p.m.. El día 14 se trató de la Jornada Nacional contra la Represión; el 15 se probó generar un «Espacio de Escucha» entre la comunidad universitaria que lucha y tiene demandas; el día 16 se tituló «No a la guerra, sí al agua no privada» para empatarnos con las protestas y foros alternativos a la reunión mundial donde los poderosos discutieron el destino del vital líquido. Un rasgo central de las actividades fue nuestra voluntad explícita de no encerrarlas en los espacios tradicionales, salas y auditorios, que en la geografía del poder universitario son los destinados para expresarse de «buena manera». Modestamente desafiamos los intentos por hacer que nuestra palabra se marchite entre cuatro paredes. Casi todo lo hicimos al aire libre, llenando de música, teatro, videos y volantes los pasillos y jardines donde estuvimos.            

Todo comenzó con el performance «La primera revolución contra el neoliberalismo», a cargo de Agner Aztlán, muy relacionado con la temática del primer día: la lucha contra el poder y la represión. Nuestro compañero, con una nada despreciable experiencia en estas lides, desarrolló su trabajo ante el azoro de varios estudiantes que en ese momento tomaban un descanso en los jardines de la escuela. Simultáneamente se repartían ejemplares de un tríptico informativo redactado en forma de respuestas a cuatro interrogantes: ¿Qué es la Sexta Declaración?, ¿Qué es la Otra Campaña? ¿Qué se está haciendo hoy en la Otra Campaña? y ¿Qué puede hacer el pueblo en general?. Era ya mediodía cuando quedaba instalada la mesa de información y se comenzaba a elaborar un periódico mural que presentó un resumen de los casos, acumulados hasta entonces, de persecución, acoso, criminalización y violencia física contra miembros de la Otra Campaña. Mientras tanto, otros compañeros pintaban sobre papel Kraft un gran puño en alto, color rojo, acompañado de la leyenda «Alto a la represión». Más tarde, y con el concurso entusiasta e inesperado de varios niños, se comenzó la pinta colectiva de una manta, actividad que se prolongó toda la jornada y se dejó como pendiente para el próximo día.           

El segundo día despertamos con el estreno de una edición local de la Sexta Declaración, que consta de mil ejemplares destinados a distribuirse entre la comunidad universitaria. Y también comenzó a tambor batiente, literalmente, porque la música no se hizo esperar al ritmo de trova y percusiones. Y por si el escándalo de las autoridades no estuviera con esto ya suficientemente estimulado, los compañeros del KQDA pusieron lo que sobrepasó el granito de arena: mucho color y mucha alegría, con zancos y malabares, monociclos y narices rojas, sombreros y máscaras, para recordarnos a todos que la otra cultura, la de resistencia y la de izquierda, no tiene por que ser gris y monótona. Además, el KQDA llegó esta vez acompañado de una familia de vecinos de la unidad habitacional contigua, que se sumaron a esto de cautivar al público con las artes de la juglaría y el circo.  

Paralelamente se retomaba la tarea de superar la angustia frente al lienzo en blanco, de llenar de variados tonos la manta que el día anterior se comenzó a iluminar. Y ya entrados en calor, nos seguimos de largo con la música durante todo el día, aunque ya no en vivo sino con una selección de canciones de lucha, que corrió a cargo de los compañeros de Arte Nativo. Además, el equipo de sonido no solo tocó al son de los distintos ritmos musicales: también sirvió para amplificar las voces de denuncia y las lecturas de diversos documentos, como Los primeros otros vientos y algunos cuentos del viejo Antonio, hechas por adult@s y niñ@s.            

La voz de la indignación llegó desde la UAM-Xochimilco cuando el compañero trabajador Ernesto Montes, denunció su despido injustificado, ¡todo bajo la acusación de «arengar a los estudiantes contra el rector»!. Un caso muy ilustrativo de cómo se las gastan las autoridades universitarias si de sancionar las rebeldías se trata. Y no está de más detenerse en los pormenores del caso, porque no se trata de una cuestión personal, sino de una agresión en contra de los trabajadores que se atreven a solidarizarse con los movimientos sociales y a sumar fuerzas con los estudiantes. El chambeador en cuestión fue despedido en el 2004, después de formar parte de la organización de un evento cultural, a pesar de tener todos los permisos que en tales casos se necesitan. Quienes formaban parte de la actividad fueron desalojados violentamente de la universidad, usando para ello al personal de vigilancia y a otros tantos del personal de confianza. Ernesto Montes se opuso al retiro violento que hizo la autoridad, ganándose con ello que fuera echado también a la calle, en flagrante violación de todos sus derechos laborales. La respuesta de los de abajo no se hizo esperar: se organizaron dos marchas en contra de las acciones de la rectoría y se citó a una asamblea estudiantil. En ese momento se le informó al compañero que si asistía a la reunión con los alumnos «se tendría que atener a las consecuencias». Fue entonces que se le notificó su despido «por andar arengando a los estudiantes en contra del rector». Sin embargo, los verdaderos motivos son otros. Al usar el micrófono abierto por los adherentes de la Otra Campaña en la UAM-I, el compañero trabajador manifestó que su despido «tiene que ver con su trabajo como activista sindical y con su relación con el movimiento estudiantil». Pero aquí nadie se quiebra ante las ignominias del poder. Ernesto Montes concluyó su intervención llamando a defender nuestro derecho a la libre expresión, al mismo tiempo que pedía escucharnos entre los universitarios e invitaba a incorporarse a la Otra Campaña. Así se utilizó el Espacio de Escucha que organizamos, por desgracia con no más participaciones de personas ajenas a la organización del evento. Lo decimos con sinceridad: fue un primer acercamiento, un primer ejercicio para generar diálogo entre las diversas resistencias y rebeldías de los uameros, un verdadero experimento esta vez no muy socorrido. Pero el evento siguió y un nuevo aire vino de los niños, surgidos de quién sabe dónde, la mayoría hijos de los trabajadores de la universidad. Una presencia inesperada que trabajó con ahínco pintando la manta y que tomó por asalto el micrófono para leer las historias del viejo Antonio, invitar a participar en la pinta, insistir en la necesidad de recibir información sobre la Otra Campaña o simplemente para dar la hora, todo armado como un verdadero programa radiofónico hecho sobre la marcha pero con mucho corazón. 

Y para concluir el día, después de varias vicisitudes, se pudo proyectar el video La Otra, primer documento fílmico sobre el recorrido del Delegado Zero, hecho por los compañeros Male, Osvaldo, Samuel, Ramsés, Mau y Julio, de la UAM-Xochimilco. Simultáneamente, se realizaba el Taller de estudio sobre la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, citado a las 6: 00 p.m., en el café Arte Nativo localizado apenitas afuera de la UAM-Iztapalapa. Para el tercer día de actividades ya rondaba el fantasma del Foro Mundial sobre el Agua, parte fundamental de la actual ofensiva que el capital libra contra la humanidad. Y también se asomaban en el horizonte los pronósticos sobre la respuesta popular a éste cónclave de los pretendidos dueños del planeta. Una gran marcha estaba convocada para la tarde de ese día y apenas nos alcanzó para dividirnos las tareas: mientras unos seguíamos en las tareas, otros iban a la protesta. ya de por sí estábamos metidos en la dinámica de la ciudad. Por eso iniciamos proyectando La IV Guerra Mundial, un excelente documental sobre la forma contemporánea que ha adquirido el enfrentamiento estructural del capital con los trabajadores del mundo, y ya de plano con el conjunto de la humanidad que no forma filas con los escasos megaempresarios. Más tarde le dábamos continuidad a la discusión sobre estos asuntos, especificando más el tema con la plática «No a la guerra, sí al agua no privada» realizada por los compañeros Blanca Martínez y Antonio Rojas. Aunque para estas actividades sí debimos desplazarnos a un auditorio, afuera permanecía la mesa de información, mientras los compañeros de la Brigada Sembrando Dignidad ponían sendo equipo de sonido y su mesa de información en el lugar que ocupamos los dos días anteriores, para no dejar en el abandono la plaza, lugar donde más tarde proyectaron algunos videos sobre la lucha zapatista y los Caracoles.Por la tarde las actividades se concentraron, a partir de las 6:00 p.m., en el café Arte Nativo. Allí se dio vuelo a la música en vivo, esta vez con la presencia de Fernando Medina, Ictus. De esa manera concluían tres días que fueron el bautizo de fuego para la naciente coordinación de adherentes de la UAM-I, tres días que fueron de música, videos, performances, pinta de manta y carteles, periódicos murales, denuncias contra la represión e información sobre la Otra Campaña.