Archivo de Diciembre 2006

Propuesta sobre los seis puntos para definir a la Otra Campaña

Diciembre 8, 2006

COLECTIVO AXOLOTE, UAM-Iztapalapa

Estas son algunas de las conclusiones a las que llegamos en las cinco reuniones que tuvimos en el colectivo durante los meses de octubre, noviembre y diciembre para discutir los seis puntos. En algunos puntos tenemos acuerdos mínimos que intentamos transcribir aquí; en los que no se tienen acuerdos intentamos especificar las principales consideraciones y discusiones que se presentaron al respecto.

 Punto 1: De las características fundamentales de La Otra

Ratificación, modificación o ampliación de sus características fundamentales.

 a)    Ratificación

De acuerdo a las características que ya se esbozan en la Sexta Declaración de la Selva Lacandona nosotros destacamos las siguientes:

-Anticapitalista y antineoliberal (no basta con decir antineoliberal, se puede ser capitalista y antineoliberal, lo hemos visto por ejemplo, con López Obrador)

-De izquierda

-Que privilegie el oído, para escuchar

-Que busque articular todas las formas de lucha anticapitalista

-Que busque construir nuevas formas de hacer política desde abajo y por abajo: 

  +Abajo en la geometría política, es decir no entre líderes, sino entre bases. 

  +Abajo en la pirámide social, lo que quiere decir que el liderazgo tienen que asumirlo los pobres en la otra, tenemos que ir al ritmo que la gente más sencilla vaya dictando en La Otra, seguir el programa que emane básicamente de ellos y asumir las características que ellos le impriman. Esto implica una opción preferencial por los pobres (por los que no tienen ninguna esperanza de sobrevivir en el sistema capitalista), que no son los únicos en La Otra pero sí deben ser quienes lleven la batuta.

-Civil y pacífica. Aquí el colectivo se dio cuenta de que necesita más elementos para entender y discutir las implicaciones de estas dos características. En primer lugar se ve que no debe confundirse el término pacífico con “pacifista” (asumiendo que el pacifismo no es aplicable en toda situación, y que debemos estudiar otras experiencias para saber bajo qué condiciones la no violencia ha funcionado como forma de lucha efectiva); y que el término “pacífico” denota lo contrapuesto a la vía armada como forma de lucha (que también respetamos), pero no exime de la necesidad de confrontación en algunos casos, a través de medidas de presión pacíficas como bloqueo de carreteras, toma de instalaciones, etc. Así pues no implica una forma de lucha ingenua o sin riesgos, y requiere de una preparación específica porque para ser efectiva necesita ser organizada y masiva. En segundo lugar lo que no tenemos claro es si La Otra debe organizarse para la autodefensa, es decir no sabemos si la autodefensa es compatible o incompatible con el carácter pacífico de La Otra. En tercer lugar pensamos que necesitamos entender mejor cómo se han articulado en otras experiencias la lucha armada con los frentes políticos o de masas, para que pueda quedarnos más clara la forma de participación de los grupos armados –como el mismo EZLN- en una iniciativa civil y pacífica. Por último, en cuarto lugar, está la diversidad de modos de lucha pacífica y la pregunta abierta de si todos debemos actuar de la misma forma, o respetar todas las formas aunque algunas conlleven consecuencias negativas para compañeros que no eligieron esas formas de luchar (por ejemplo, la acción directa). Lo único claro es que todos debemos actuar con responsabilidad y tomando en cuenta al conjunto de compañer@s de la Otra en el momento de realizar una acción. 

b)    Modificación

No proponemos la eliminación ni la modificación de ninguna de las características esbozadas en la Sexta. 

c)     Ampliación

Consensuamos que en esta ampliación de características, no debe establecerse ninguna que implique la descalificación de otro que forma parte de la Otra Campaña debido a su filiación ideológica, por eso no estamos de acuerdo cuando se opina que debe ser socialista, anarquista, comunista o zapatista.Discutimos la ampliación de tres características más que no reflejen únicamente cuestiones importantes para algunas luchas específicas, sino que quizá deban incluirse como definiciones importantes de La Otra al suponer que el sistema de muerte que enfrentamos no se agota en su característica capitalista, o por lo menos se realimenta con otras formas de dominación que debemos combatir al mismo tiempo y que es necesario hacer explícitas porque preceden al régimen capitalista y pueden sobrevivirlo. Estas características son las siguientes, con sus respectivas consideraciones:

-Antipatriarcal (como combate a toda dominación del fuerte sobre el débil, incluyendo la violencia de género y reconociendo la necesidad de la disidencia sexogenérica). Aquí consideramos necesario que las personas, colectivos y organizaciones anticapitalistas que viven y tienen experiencias de lucha contra este tipo de dominación puedan darnos más luz sobre si es una característica de la Otra Campaña incluida en la característica de «anticapitalista», o si debe explicitarse por separado.

-Antijerárquica (luchar por que nadie decida por otr@ en algo que lo afecte, debido a tener una característica esencial ―como cierto género, edad, posición económica, posición política, etc.― que le “dote especialmente” para el mando. Es decir, que todos podamos incidir y participar simétricamente en las decisiones que nos afectan, independientemente de nuestra edad, género, raza, religión, posición política, posición económica, posición social, etc.) Pensamos que esta posible característica de La Otra no debe confundirse con un posible principio organizativo de horizontalidad, ya que esto se trataría en el Punto 2.

-Contrahegemónica o Antihegemónica (se entiende hegemonía como el mecanismo por el cual una clase o grupo social logra por diversos medios que otras clases o grupos compartan su visión del mundo). Sabemos que algunos adherentes se pronuncian por que La Otra se defina como contrahegemónica y que construya otra hegemonía, es decir combatir la situación actual en que los valores de la clase que se beneficia de la reproducción del sistema capitalista logran subordinar al resto de la población bajo sus principios culturales e ideológicos; algunos otros piensan que La Otra debe ser antihegemónica, es decir luchar contra cualquier tipo de hegemonía o imposición ideológico-cultural (incluso contra la imposición de nuestros valores como movimiento de liberación sobre los valores de otros). Nosotros pensamos que no tenemos suficientes elementos para pronunciarnos por uno u otro, y tampoco tenemos claro si el aspecto de la lucha contra la hegemonía capitalista es parte intrínseca de la lucha anticapitalista que ya está enlistada. 

Punto 2: De la estructura organizativa de La Otra

(¿Cómo nos relacionamos entre nosotros?).

      En este punto todavía no tenemos acuerdos para una propuesta específica, pero tenemos varias consideraciones que deseamos compartir como elementos involucrados en el debate:

-Pensamos que para definir la estructura organizativa (o estructuras organizativas en La Otra) necesitamos tomar en cuenta diferentes cosas:

I) La forma de la estructura tiene que estar en función de los objetivos concretos que se tengan. Nosotros identificamos algunos objetivos de La Otra, en distintos niveles:

 A MEDIANO PLAZO

+Construir el Programa Nacional de Lucha, escuchando primordialmente a toda la gente de abajo, no sólo los que están en La Otra Campaña.

+Potenciar nuestras luchas, conociéndonos y formando redes entre diversos individuos, familias, colectivos, organizaciones, y pueblos que tenemos luchas y necesidades comunes.

+Movilizarnos ante la represión que se ejerce sobre nuestros compañeros de La Otra (es decir, organizarnos para poder ser congruentes en los hechos con el principio de “si le pegan a uno, le pegan a todos”).

 A LARGO PLAZO

+Acabar con el sistema capitalista, y hacer un nuevo pacto social, una nueva constitución que no reproduzca el sistema de relaciones sociales del capitalismo. 

II) La forma de la estructura organizativa debe responder a la situación histórica concreta, al momento histórico particular en que vivimos. Debemos preguntarnos ¿cuál es nuestra realidad actual? para saber qué estructura necesitamos. La respuesta a esta pregunta es de vital importancia porque los grados de flexibilidad o rigidez de la estructura organizativa, o la combinación específica de horizontalidad y verticalidad que escojamos, deben relacionarse con la naturaleza del contexto que vivamos, incluido el carácter específico del enemigo al que enfrentamos. 

III) La estructura organizativa también debe estar en función de principios reguladores de la actividad política, como la revocabilidad y la rotatividad en las comisiones que la Otra Campaña considere necesarias, y la toma de decisiones privilegiando los consensos. Al tomar en cuenta estos tres elementos podemos ver que la estructura organizativa no debe ser definida exclusivamente a partir de nuestros deseos o filiaciones ideológicas. Por eso pensamos que es falsa la disyuntiva entre verticalidad absoluta y horizontalidad absoluta, y no vale la pena discutir la estructura organizativa en estos términos. No ha existido en la historia de las luchas de izquierda ninguna organización que haya estado plenamente en uno de estos extremos. Siempre se trata de combinaciones específicas de horizontalidad y verticalidad que dependen del contexto histórico, los objetivos que se desean alcanzar y los principios reguladores de la acción política. Algunos de estos determinantes tensionan nuestra opción hacia la horizontalidad (por ejemplo, necesitamos una estructura eficiente para escuchar a la gente de abajo) y otros tantos lo hacen hacia una estructura centralizada (por ejemplo, que la estructura haga posible una rápida convocatoria a movilizarse contra la represión): de lo que se trata es de encontrar la combinación específica que se corresponda con nuestro contexto, nuestros objetivos y nuestros principios. Además la estructura que adoptemos no debe definirse de una vez y para siempre, sino que debe poderse cambiar cuando deje de servir a los objetivos que nos planteamos o el entorno haya cambiado, para obedecer a un momento distinto en la lucha. Por otra parte, consideramos importante que todos los adherentes podamos definir qué necesita La Otra en este momento preciso: si mecanismos de coordinación entre organizaciones que vayan consolidando un movimiento de izquierda anticapitalista y/o la construcción de una sola organización de izquierda anticapitalista. 

-En lo que se refiere específicamente a los mecanismos para la toma de decisiones en La Otra:

*Urge avanzar en algo que ha quedado pendiente: delinear la otra geografía para poder tener regiones que subdividan los espacios de acción de la Otra y pueda haber mecanismos mínimos de representación (enlaces) a nivel local y nacional; además de mecanismos que garanticen la participación de adherentes que no se sientan representados por esas instancias. 

-En lo que se refiere a la representación:

*Cada espacio organizativo tiene que explicitar qué significado le da al representante, y el voto de confianza que le da en función de qué objetivos concretos. Asimismo necesitan establecer líneas generales consensuadas entre todos sus participantes que reglamenten la actuación de sus representantes. 

-En lo que se refiere a los espacios de coordinación: *Es necesario retomar la experiencia de lo que ha pasado con los espacios de coordinación que han nacido y decaído o muerto en el tiempo que llevamos construyendo la Otra Campaña. Tenemos que aprender a que esos espacios (unidades organizativas) tengan razón de ser en la distribución del trabajo y la cooperación para la realización de tareas comunes a todos los adherentes. Necesitan repartirse trabajos concretos para que se dé el tipo de coordinación que se requiere. 

Punto 3: De la política de alianzas de La Otra

(¿A quién apoyamos, con quién nos unimos?). Consideraciones previas:    

*Sabemos que existen otras luchas que han escogido otros caminos, pero no nos aliaremos con aquellas que:   -Hacen alianzas con la clase política o coquetean con ella, porque uno de nuestros principios básicos es la autonomía frente a las clases dominantes.

-Subordinan los referentes éticos y los principios a la táctica política.    

*Las alianzas que sí haga la Otra Campaña con otras organizaciones deben ser en función de las definiciones propias de la Otra, de sus principios y de sus objetivos.    

*La política de alianzas de la Otra va más allá de con quién marchar y con quién no; implica un nivel de compromiso y de compañerismo que tendríamos que asumir.    

*En este momento La Otra Campaña no es una organización sino un conjunto de organizaciones, y éstas demandan respeto a la política de alianzas de cada organización, siempre y cuando estas alianzas no contravengan los principios y objetivos de La Otra Campaña (por ejemplo, mientras que no se discuta y se acuerde entre todos los adherentes de la Otra el asunto de la APPM, algunos adherentes pueden formar parte de ese esfuerzo por su cuenta, en el margen de autonomía que tiene su organización, pero sin representar a La Otra).    

*La Otra Campaña debe definir una política de alianzas en el nivel nacional e internacional, explicitando los principios que la regulen, sabiendo que no necesariamente serán idénticos para ambos niveles: 

A NIVEL NACIONAL

a)     A quién NO apoyar: -Al Frentote

-A la Promotora por la unidad contra el neoliberalismo

-A los Diálogos Nacionales

-Al Frente Amplio Progresista  

b)    A quién SI apoyar:

-A otros movimientos que sen anticapitalistas, de abajo y a la izquierda e independientes de la clase política.  

A NIVEL INTERNACIONAL

-Nuestro primer nivel de relación y apoyo debería ser con los compañeros que se han adherido a la Sexta Internacional, pero debemos buscar los mecanismos por los cuales la Sexta mexicana pueda relacionarse con todas las organizaciones, pueblos, individuos, colectivos y familias adheridas a la Sexta Internacional, más allá de la relación que guardan directamente con el EZLN.

-Deberíamos instrumentar un mecanismo de enlace internacional que pueda representar de algún modo a todos los que estamos organizados en la Otra Campaña de México y el Otro lado.

-Debemos analizar si la condición de aliarnos solo con gente que tenga total independencia de la clase política en sus países se aplica en todos los casos en el terreno internacional. (¿Relación con los Foros Sociales Mundiales, etc?)

-Debemos analizar si la condición de aliarnos solo con gente que tenga total independencia de la clase política en sus países se aplica en todos los casos en el terreno internacional. (¿Relación con los Foros Sociales Mundiales, etc?)

Punto 4: Del lugar de las diferencias en La Otra

(¿Dónde estamos?).

 Hay que reconocer que una parte importante de la izquierda ha menospreciado algunas luchas pensando que hay unas más importantes y prioritarias que otras, valorando más las luchas que se articulan en torno a la cuestión de clase. Sólo a partir de los años 60’s y 70’s empiezan a mostrarse luchas con lógicas y resistencias que se dan no sólo en el plano económico, como los ecologistas, la disidencia sexo-genérica, las feministas, etc. Esas luchas comienzan a demostrar su radicalidad al tocar puntos álgidos del sistema de dominación que no pueden ser considerados como propiamente derivados de la condición de clase.

La Otra no debe cometer el error de jerarquizar las luchas que la conforman. Tenemos que reconocer que las formas de lucha contra el sistema capitalista son diversas, y que ninguna se resuelve por entero ni por sí misma dentro del sistema capitalista. Se debe reconocer que no hay luchas anticapitalistas más radicales que otras.

Debemos remontar el hecho de que a muchas de las opiniones de los compañeros de sectores “no tradicionales” -como la disidencia sexogenérica, el sector de mujeres o las trabajadoras sexuales- no se les ha dado el mismo peso que a otras opiniones para decidir las acciones generales que emprende La Otra. Además, debemos reconocer que hay muchos estereotipos en La Otra acerca de la lucha de los demás, así que hay que acercarnos para conocernos más allá de los estereotipos que tenemos entre nosotros, por ejemplo, lo que se piensa de la lucha feminista (anti hombres) o la lucha por los derechos indígenas (que quieren volver al Anáhuac). También pensamos que deben dejar de usarse los apelativos que desde fuera se le ponen a los compañeros –como gay u otros amores- y usar los nombres con los que los propios compañeros se autodenominan.

Por todo esto, creemos que es un trabajo diario de tod@s l@s que nos hemos sumado a la Sexta hacer ver el machismo, la homofobia, el autoritarismo con l@s niñ@s, la incomprensión y el desprecio a l@s ancian@s y el racismo en que caemos sin darnos cuenta, y entenderlos como problemas graves que son condición y efecto de la reproducción del sistema capitalista que queremos destruir. Además, militante consecuente de la Otra Campaña no puede ser diferente “dentro” de su casa que “fuera” de ella (en el espacio público); así que vemos que mucho de estas relaciones irrespetuosas, violentas y de desprecio que tenemos que transformar tienen un aspecto personal y familiar que tenemos que trabajar también; aunque tengamos miedo de ventilar nuestros asuntos íntimos, éstos no deben tratarse como “problema de cada quién”. Se trata de ser de izquierda tanto en la organización como en casa.   

Para cambiar estas relaciones y respetarnos verdaderamente tenemos que aprender a entendernos de acuerdo a nuestra especificidad y convivir con otros que no son igualitos a nosotros, que no se comunican igual, que viven cosas diferentes; establecer formas en que se puedan dar verdaderos diálogos entre nosotr@s para que la palabra de tod@s valga igual en La Otra Campaña.

Tenemos que buscar y aprender a interactuar con los que son diferentes a nosotros y que casi no conocemos, pero de los que tenemos mucho que aprender para seguir en la lucha anticapitalista.Pensamos que el poco avance que ha tenido La Otra en varios planos se debe a que no es fácil convivir y construir entre diferentes (“batallar con los otros”), y pensamos que las diferencias que más han pesado son las político-ideológicas, y no las diferencias o diversidades de género, etnia, edad o preferencia sexual. Por eso se ha propuesto que las unidades organizativas de trabajo se conformen en primera instancia por afinidad, casi siempre estableciendo cierta homogeneidad ideológica que facilite el trabajo conjunto.

Más allá de todo esto, pensamos que no debemos aceptar el proceso por el cual el sistema clasifica a unos como normales y a otros como diferentes, todos somos diferentes entre nosotros. Mujeres, indígenas, jóvenes, niños, ancianos, disidencia sexogenérica, etc. han sido considerados por el sistema como disfuncionales, criminales o inmaduros que requieren de tutela. Pero también hay que tomar en cuenta  que otras “diferencias” sí son aceptadas por el sistema capitalista o pueden ser asimiladas y refuncionalizadas por dicho sistema.

Más que darle un lugar a las diferencias, debemos ver que La Otra Campaña es diversa, y que lo que tenemos que hacer es comprometernos a respetar esa diversidad, sobre todo frente a los sectores de la sociedad que han sido siempre negados, reprimidos y despreciados. Finalmente, reconocemos a los indígenas como síntesis de todos los desprecios del sistema, y por eso pensamos que deben ser la columna vertebral de La Otra Campaña. 

Punto 5: De quiénes están convocados a La Otra y quiénes no

(¿Quién es compañero y quien no?).

 Convocados:

-Los que están de veras convencidos de que no existe posibilidad de cambio en el país por la vía electoral porque todos los partidos están al servicio del capital.

-Los que están convencidos de que los grandes problemas nacionales no se solucionarán dentro del régimen capitalista reformándolo o profundizándolo, ya que nuestro camino es ir más allá del capitalismo como forma de organización social.

-En su vertiente nacional, convoca a todos los mexicanos por nacimiento o adscripción dentro o fuera del territorio mexicano. 

No convocados:

-No a los miembros de partidos políticos electorales. 

-No a las asociaciones políticas nacionales o locales.

-No a los partidos que aspiran a convertirse en partido electoral.

-Nada con aquellas organizaciones políticas que reciban presupuesto estatal, federal o municipal.

-Nada con aquellas organizaciones políticas que reciban financiamiento de las fundaciones, agrupaciones o corporaciones empresariales. 

Punto 6: De las tareas comunes a tod@s l@s adherentes de La Otra

(además de las que cada quién tiene según su lucha).     

 Las tareas siguientes son aquellas que consideramos necesarias para que tod@s l@s adherentes cumplan un nivel mínimo de participación o militancia: 1.     Lucha por la liberación de los presos políticos de la Otra y el país, presentación con vida de los desaparecidos y castigo a los responsables de los asesinatos y torturas. 2.     Crear los mecanismos necesarios para evitar, o en su caso atenuar los costos de la represión.

3.     Que toda La Otra aprenda de las diversidades y se sensibilice ante las diferencias, especificidades y discriminaciones presentes en su interior.

4.     Conocer a aquell@s compañer@s de los que no sabemos nada o sabemos muy poco, especialmente la disidencia sexogenérica, la lucha feminista, la lucha ecologista, la lucha de los jóvenes, la lucha de los niños, la lucha de los ancianos, etc.

5.     Formación política:

-Crear un piso común para entendernos entre todos los adherentes de la otra, en términos como capitalismo, neoliberalismo, izquierda, abajo, nueva forma de hacer política, etc.

-Formar cuadros para irnos preparando y que tod@s podamos participar en las tareas que conlleva la lucha anticapitalista.

6.     Posibilitar por lo menos a tod@s l@s adherentes el acceso a la información relevante sobre La Otra campaña, sus discusiones internas y las denuncias de tod@s l@s compañer@s de La Otra, independientemente de su lengua y los medios de comunicación que tengan disponibles.

7.     Participar en las definiciones de La Otra Campaña en general, cuando se tengan que hacer.

8.     Levantar el Programa Nacional de Lucha, escuchando las demandas de los distintos sectores populares que integran la nación.