Colectivo Axolote, UAM-Iztapalapa
Al Delegado Zero
A tod@s los compañer@s de la otra campaña
Somos sus compañer@s del Colectivo Axolote, estudiantes y trabajadores de la UAM-Iztapalapa. En esta ocasión les escribimos para que conozcan nuestra palabra en torno al plan de acción presentado por el Delegado Zero en la Asamblea Nacional de Adherentes realizada el 29 de mayo del presente año. Nosotros, hombres y mujeres del colectivo, hemos escuchado con atención la propuesta, hemos leído la explicación detallada de la misma presentada en el comunicado del día 30 de mayo, y nos hemos reunido para sacar acuerdo al respecto. Todo esto porque sentimos que la aceptación del mencionado plan de acción debe ser un acto de conciencia y no un acto de fe. Así que esto es lo que pensamos después de varias horas de análisis y discusión:
1. Es cierto que frente a la represión, la Otra Campaña eligió la respuesta organizada y que esto nos da dado un cierto perfil en el sentido que todos deseamos: una organización nacional con identidad propia, con ética, con moral alta y con capacidad de movilización autónoma e independiente. Sin embargo, pensamos que lo que surgió frente a la represión son apenas «visos» o «brotes» de organización y no realidades sólidas. Entendemos la función del Delegado Zero que debe alentar y elevar la moral de lucha de la Otra Campaña, pero no creemos que por esto se deba eludir la discusión sobre nuestras debilidades y contradicciones. En este sentido vemos que la presencia nacional coordinada no es una realidad sino una tendencia: hacia allá vamos poco a poco y el arribo a buen puerto no está garantizado. Además, la movilización por la libertad de nuestr@s pres@s hizo evidente la asimetría en el desarrollo de la Otra Campaña: en pocos lados las acciones sobrepasaron el nivel de la información (volanteo, mesas de información, foros de discusión) y apenas en algunos lugares nuestras fuerzas alcanzaron para hacer cortes de carretera u otras medidas de presión. Este proceso es natural, pero no sabemos si es el deseable.
Es cierto también que hubo actividades importantes en estados donde no ha pasado aún la Comisión Sexta y que esto demuestra que con o sin Delegado Zero la Otra Campaña va, desmintiendo a quienes desde las filas enemigas piensan que la Otra Campaña no mueve un dedo sin el Sup. Pero de esto no se puede derivar que la suerte de la Otra Campaña no dependa del EZLN o del Delegado Zero en este momento. Más allá de que es imposible e indeseable una Otra Campaña sin el EZLN o con un EZLN «achicado», algunos de los miembros de nuestro colectivo piensan que «todavía pesa demasiado la presencia de la Comisión Sexta», que «aún somos demasiado dependientes del Delegado Zero» y que esto se ve claro porque siempre sale al rescate cuando no podemos salir del pantano de nuestros vicios. Y no es que pensemos que esto esté bien o mal, o que sea producto del protagonismo del Sup, menos que tenga que ver con la manoseada discusión entre verticalistas y horizontalistas; únicamente proponemos que es inadecuado que nuestras incapacidades deliberativas y resolutivas sean resueltas siempre, en última instancia, por una sola persona u organización. Reconocemos que este papel ha sido desempeñado por el EZLN en figura del Delegado Zero porque es la organización que más perspectiva estratégica tiene, la que posee una mirada de conjunto del proceso en que estamos metidos y que puede presentar un plan de acción en el que tendemos a reflejarnos todos. Opinamos que debemos aprender del ejemplo e impulsar el análisis concreto de la realidad en cada comité, colectivo u organización que forme parte de nuestras filas, como una forma de elevar cualitativamente el nivel de la Otra Campaña. De esta manera, empezaremos a suplir la preocupante situación de que las propuestas de la Comisión Sexta sean aprobadas expedita e irreflexivamente.
2. Entendemos el momento que vive la Otra Campaña en el sentido propuesto en el plan de acción: hemos pasado ya, en los hechos, ante el embate de la represión, a la etapa organizativa. La organización comienza a nacer de la acción. Surgimos como todas las organizaciones verdaderamente anticapitalistas, de izquierda y de abajo: forjadas y templadas en el fuego de quienes nos consideran sus enemigos. Hoy la palabra de orden es organización. Y esto se empalma con la tarea de rescatar a nuestr@ compañer@s rehenes del estado: si no respondemos de manera organizada no obtendremos su libertad. No vemos divorcio entre ambas tareas, en el sentido de que dedicarse a una demeritaría a la otra. Pero, en este punto, nos surgen algunas dudas. ¿Qué estamos haciendo y qué vamos a seguir haciendo por otr@s compañer@s detenid@ antes de los sucesos del 03 y 04 de mayo? ¿Con qué recursos y estrategias vamos a cumplir en los hechos el principio de que «si nos tocan a uno nos tocan a todos? Algunos de nuestros compañer@s del colectivo preguntan si en éste momento nuestra capacidad ante estos retos está en entredicho.
Nuestra modesta experiencia colectiva es que, ante la represión en Atenco, debimos comenzar o estrechar en la acción nuestros vínculos con otros adherentes y movilizar a nuestr@s compañer@s de escuela, con quienes cercamos TV Azteca, cerramos el eje 6, asistimos como contingente a las marchas y repartimos miles de volantes. Claro que el proceso fue más complejo, porque también vimos adherentes de nuestro entorno que no trabajaron mucho y no adherentes que sí lo hicieron planteando el reto de buscar una forma adecuada de relación con ellos. De todas formas, la lucha por la libertad de nuestr@s pres@s implicó profundizar en la construcción de la Otra Campaña. Al inicio del proceso, ante la represión, pensábamos que teníamos que atravesar la coyuntura de la mejor manera, que debíamos evitar que la Otra Campaña se diluyera o se dispersara: ahora vemos que salimos avante del golpe a pesar de que nos sigue doliendo el que no estemos completos.
Por todo esto vemos con buenos ojos la propuesta de avanzar en la organización y construcción de la Otra en localidades, subregionales, regionales, estatales, sectoriales y zonas. Es decir que le tomamos la palabra a la Comisión Sexta y nos comprometemos a participar en el proceso que derivará en la zonificación del país, en la elaboración de la Otra Geografía, la de abajo y a la izquierda. Compartimos que la Otra Campaña no tiene por qué sujetarse a los límites geográficos impuestos desde arriba, sino seguir su propia organización histórica. Lo contrario no sólo sería un abandono de nuestras intenciones de removerlo todo, sino además una ingenuidad que entorpecería la consolidación de los vínculos de lucha, que siempre han sido interestatales cuando han sido efectivos (pensamos, al igual que la Comisión Sexta, en regiones como la Huasteca, el Istmo de Tehuantepec y la Zona Peninsular, además de las pueblos indios que siempre han estado a contracorriente de las demarcaciones oficiales).
La zonificación puede partir de lo construido para el recorrido del Delegado Zero o para la lucha por la libertad de nuestr@s pres@s, pero no debe quedarse allí. Las coordinaciones existentes tienen que ser replanteadas o mejoradas en su funcionamiento. Algunas desaparecerán y otras nuevas pueden surgir. No debemos partir de la idea que el reconocimiento del Delegado Zero a éstas como interlocutoras durante el recorrido es un aval contundente y definitivo. Por ejemplo, algunas de ellas cargan lastres que le hacen inviables como «unidades organizativas de trabajo» porque fueron construidas desde arriba, casi inventadas a voluntad de grupos o personas, y no surgieron de manera natural, de la necesidad de coordinar a los adherentes en una zona o sector, es decir, de nuestro proceso histórico de lucha. Primero fueron decretadas y nombradas para luego intentar llenarse de contenido. Esto es especialmente cierto para el caso del DF, donde vemos, por ejemplo, una coordinación que hasta ahora se llama estudiantil y juvenil aunque siga a la espera de jóvenes que no sean estudiantes. O donde vemos coordinaciones que no toman decisiones a partir de la voluntad de los comités, organizaciones o colectivos, sino que funcionan como grandes colectivos porque quienes asisten lo hacen frecuentemente (no siempre y no en todos los casos) como individuos que no han consultado a sus compañer@s, donde no hay mucha rotatividad y donde se toman decisiones que no generan mucho movimiento porque la mayoría de los adherentes se sienten fuera del proceso a través del cual se generaron los acuerdos. Todos estos espacios deben ser reconvertidos para funcionar con base en lo que se piensa, siente y dice abajo y no con base en las opiniones sólo de los que asisten a las asambleas: sólo esto justificaría su existencia.
El caso es que vemos ahora la oportunidad de decantar el proceso de organización, empezando por un replanteamiento de la zonificación y de la sectorialización. De la expresión «unidad organizativa de trabajo» nosotros destacaríamos el adjetivo «de trabajo». Las estructuras que se planteen para organizarnos y coordinarnos deben ser espacios nacidos de nuestro activismo. ¿Cuántas de las ya existentes cumplen con este requisito y no están hasta la fecha en busca de algún trabajo que justifique su existencia? Además, es imperativo ordenar ya los espacios de coordinación porque cada día es más difícil cubrir con efectividad cada uno de ellos desde los comités, colectivos u organizaciones y tendemos a pasar más tiempo en las reuniones de coordinación que en el trabajo de base que implica la construcción cabal de la Otra Campaña. Obviamente nuestras opiniones sobre este punto son a partir de nuestra particular experiencia como «colectivo», es decir, como grupo que apuesta más al trabajo local, pequeño, poco a poco, sin mucho lustre y sin tantas pretensiones.
Y también desde esa modesta experiencia hacemos una propuesta para la reestructuración de las coordinaciones: más que una sectorial exclusivamente estudiantil nosotros creemos en la necesidad de un lugar que articule los esfuerzos de estudiantes y trabajadores manuales y académicos en su lucha porque las instituciones educativas se sustraigan de la lógica de la acumulación y se sumen a un proyecto popular de liberación, anticapitalista y de izquierda. En nuestro caso, pensamos que la Otra universidad, una que conlleva la derrota del capitalismo, será fruto del esfuerzo conjunto de los estudiantes y trabajadores. Advertimos que nuestra experiencia particular ha sido especialmente enriquecedora por la presencia de los trabajadores: ellos le han dado operatividad, disciplina, constancia y saber histórico de lucha a nuestro paso. Y así lo hemos compartido con otr@s compañer@s, sobre todo con nuestr@s herman@s de lucha de los otros dos planteles de la UAM con quienes preferentemente nos coordinamos.
3. Hemos analizado la agenda de movilizaciones que se deriva del plan de acción propuesto por el Delegado Zero. Aceptamos la dislocación local para el 11 de junio bajo el lema de Arte, Cultura y comunicación por la libertad y la justicia para l@s luchador@s sociales. Vemos necesario profundizar el frente cultural, artístico y de comunicación no sólo para lograr un mayor acercamiento con la gente, sino también porque permite la renovación de nuestras formas y contenidos, evitando el acartonamiento de nuestra cultura política. Esto es, pues, indispensable para realmente construir una nueva forma de hacer política. También aceptamos las concentraciones zonales de los días 24 y 25 de junio y quedamos a la espera de los acuerdos para las concentraciones sectoriales. De entrada ya hemos avanzado pláticas con los adherentes de las otras UAM’s, para acordar cuándo nos corresponde movernos en nuestras zonas territoriales y cuándo como estudiantes y trabajadores de la universidad a pesar de las vacaciones que se avecinan. Igualmente participaremos en la concentración nacional de evaluación y propuesta de los días 30 de junio y 01 de julio.
4. El punto de la agenda que más analizamos es el de la movilización del 02 de julio. Vemos que es sano tener dudas, que no son precisamente miedos a nuestra suerte personal sino reflexiones sobre el destino de la Otra Campaña en su totalidad. Pedimos a cada miembro del colectivo que hiciera un acto de conciencia, que definiera su participación en esta nueva etapa después de un análisis y que compartiera sus opiniones con el resto del colectivo. Vimos fructífero el ejercicio de visualizar los pros y los contras del momento que se nos viene encima. Con los modestos recursos que tenemos a disposición hicimos nuestro propio análisis del momento e imaginamos escenarios, pero no para sacarle el bulto a la acción bajo el pretexto de que todas las condiciones objetivas se mueven en nuestra contra. Sabemos cual es nuestro deber con los compañer@s pres@s y sabemos cuales son los riesgos que conlleva su cumplimiento en un contexto que se pinta muy adverso. También vemos que nuevamente se cruza la lucha la libertad de nuestr@s compañer@s con la lógica de la construcción de la Otra Campaña que demanda presentar este referente de lucha a nuestro pueblo en el día que será nuevamente hecho a un lado. Irrumpiremos en la fiesta de los de arriba por ambos motivos.
Al final de la reflexión colectiva algunas cosas quedaron claras. Creemos que lo mejor es movernos en el tenor propuesto por la Comisión Sexta: una acción nacional concentrada (marcha u otra cosa) acompañada por concentraciones zonales, estatales o regionales. No vemos adecuado actuar dislocadamente, cada quién por su lado o por localidades, dado que se incrementaría el riesgo que de por sí la fecha impone. Pensamos que debemos actuar con un alto grado de organización, tomando el acuerdo por consenso, aceptándolo con disciplina y evitando caer gratuitamente en las provocaciones que seguramente serán abundantes. El contexto ameritaría la reducción de la flexibilidad operativa: no podemos hacer ese día lo que se nos antoje, sino lo que se acuerde entre todos. También vemos que lo que hagamos se moverá en una lógica contradictoria: una acción que minimice los riesgos también reducirá la efectividad de la presión destinada a obtener la libertad de nuestr@s pres@s. Es decir, una concentración nacional puede empatarse mejor con la lógica de la construcción a largo plazo de la Otra Campaña al evitar nuevas bajas, pero será poco contundente para el objetivo de rescatar a nuestr@s compañer@s que permanecen como rehenes del estado. Aún en un escenario de gran inestabilidad para el sistema, donde las acciones pequeñas pueden generar grandes e imprevistos resultados, una marcha nos parece poca cosa, pero tampoco pensamos que podemos arriesgar el desarrollo general de la Otra Campaña. De todos modos, somos conscientes de que cualquier cosa que hagamos, aunque sea pegar un cartel o dar un volante, será más arriesgado en ese día que en cualquier otro momento. Esto lo hemos asumido a nivel personal y como colectivo: ese es el grado de nuestro compromiso. Finalmente, confiamos en que la Comisión Sexta ha hecho un análisis sobre las relaciones de fuerza del momento y que no nos avientan una propuesta irresponsable.
Abrazos fraternos de sus compañer@s del Colectivo Axolote, (Esperanza, Julieta, Mariana, Antonio D., Eduardo, Gabriela, Mónica, Daniel, Jorge, Antonio C., Job)
UAM-Iztapalapa, México, DF. 05 de junio del 2006.