Palabras de algunos estudiantes de la UAM-I durante el recorrido del Delegado Zero por el Distrito Federal

By uamiconlasexta

Reunión de adherentes sector estudiantil , UAM-X, 02 de mayo de 2006. Para participar en esta reunión de la Otra Campaña, los estudiantes adherentes del Colectivo Axolote comenzamos por consultar a otros colectivos y estudiantes que tienen como su espacio organizativo a la UAM-I. Los convocamos a contestar las siguientes preguntas: ¿Quiénes somos?, ¿Por qué nos organizamos?, ¿Qué problemáticas identificamos en la UAM Iztapalapa?, ¿Qué se necesitaría para hacer Otra Universidad, una que potenciara los objetivos que tenemos? y ¿Qué luchas conocemos que hayan librado los estudiantes por una mejor universidad para todos?. Hicimos una invitación a todos los colectivos que conocemos, pero finalmente sólo participaron los siguientes:

La revista de política y cultura Datura, que se define como «un grupo de jóvenes, estudiantes, pobres, desempleados, gente que busca justicia en una ciudad que nos ofrece lo contrario, jóvenes que combaten en el anonimato, de los que se pierden en las multitudes desoladas o impotentes en las marchas contra el fobaproa, contra la privatización del agua o del campo».

El Colectivo Multidisciplinario, que se dedica a «dar pequeños talleres de estudio» con los que «tratan de recobrar la memoria histórica de nuestro pueblo y los pueblos del mundo que luchan contra el capitalismo y el imperialismo mundial». Además impulsan «talleres de serigrafía, ciclos de cine, un pequeño periódico mural», y su espacio aspira a ser «un centro de distribución de las distintas líneas ideológicas que sean democráticas y progresistas, que trabajen por la liberación, contra el neoliberalismo y abracen el sentir de nuestro pueblo y no solo el sentir estudiantil».

Así que este documento intenta recuperar la voz de ellos y la de nosotros.

¿Qué problemáticas identificamos en la UAM-Iztapalapa? 

La UAM es altamente coercitiva, la dinámica de los trimestres asfixia y no te deja hacer nada distinto a cumplir con la tareas, incluso la estructura y distribución de los espacios en las instalaciones, por lo menos en Iztapalapa, no permite el contacto y encuentro entre alumnos de distintas disciplinas.  Destaca, en nuestra universidad,  el carácter insuficiente y sesgado hacia el mercado que tienen los planes de estudio. Pensamos que es necesario incorporar más análisis de la realidad en los planes de estudio porque los actuales no tienen ninguna vinculación con la gente, los movimientos sociales, etc. La relación solo se establece con las grandes empresas y los grandes institutos. Los planes de estudio están siendo acotados por las necesidades del mercado, no están en función de los intereses nacionales y la formación está orientada a dotar de personal a las empresas. Hay una tecnocratización de los temas y los contenidos y el consiguiente abandono y desprecio hacia las humanidades, por ejemplo filosofía, lo que se refleja en que la mayoría son alumnos irregulares y un alto grado de deserción escolar. En cuanto a la docencia vemos la problemática de los profesores sin plaza, que trabajan en condiciones precarias y por contrato. También que muchos profesores están atrapados en una dinámica solipsista, apática, desencantada o de plano neoliberal. En cuanto a las autoridades, vemos que sus prioridades son simplemente administrativas, sin interés por el desarrollo académico, que se aprovechan de los puestos y que son «sirvientes del proyecto neoliberal». Impera, además el autoritarismo, la falta de servicios eficientes, la ausencia de oportunidades y la desigualdad de condiciones para los alumnos. No hay disposición de las autoridades para trabajar juntos. Y los mecanismos de vinculación que tenemos, como el consejo de académico, no funcionan. El posgrado es visto como una alternativa al desempleo y las becas son un lujo y un sistema de captación que va fragmentando la vida estudiantil y académica. Una problemática que va creciendo silenciosamente como parte del proyecto neoliberal es el cierre paulatino de turnos vespertinos que acarrea que menos trabajadores puedan estudiar con lo que va cambiando el tipo de “público” que la universidad quiere tener y el tipo de discusiones que se llevan a cabo durante las clases mismas.

«Un problema dentro de nuestra universidad que se aprecia a ojo, es la apatía de nuestros compañeros no sólo hacia sus propios compañeros, sino también hacia los problemas que atraviesa nuestro país: la pasividad, tal vez el miedo a ser críticos, o incluso, el desinterés son moneda corriente entre la mayoría de los universitarios de la UAM-I. La falta de organización y de acuerdos es también una cuestión por resolver. Pensamos que sin la organización, no se puede lograr mucho: el viejo dicho de “la unión hace la fuerza”, debe volverse una realidad»

En suma, «predomina la indiferencia, el silencio, la ignorancia. Predomina el conformismo burocrático y académico, la mediocridad, la desatención, la desesperanza, el miedo, la holgazanería, el mal lenguaje güey, las salidas rápidas y cómodas güey, la comida chatarra y el pensamiento reciclado, la educación mala, la idea de obtener un buen empleo para desempeñarlo lo peor posible: tranzar y avanzar, dar mordidas y que los demás se jodan. Vestirse bien para la entrevista, conseguir un trabajo, cumplir con su horario, mentarle la madre a los de la marcha y olvidarse de lo poco que se pudo haber aprendido en los años perdidos de la universidad».

¿Por qué nos organizamos?

Nos organizamos porque estamos en contra del sistema social, político y económico imperante y para cambiar las cosas, y algunos vemos en la Sexta Declaración y en la Otra Campaña, la forma de construir este camino ya que sabemos que solos no podemos.

Nos organizamos porque «ésta pinche situación sociopolítica, económica y cultural no puede seguir así. Hay que organizarse para destruir un Sistema dominante que está despedazando la dignidad humana y los ciclos naturales». 

Nos organizamos porque consideramos que los dueños del poder y del dinero «están avanzando contra los pueblos del mundo y han demolido y arrasado con la bella naturaleza propagando la muerte, la destrucción, el saqueo, el asesinato y la opresión». En la actualidad incluso «determinan qué hay que hacer de tal a tal hora según cada día de la semana». Esto quiere decir que ellos aspiran a que todo funcione como ellos lo imponen, «que compremos lo mismo, que veamos lo mismo, que hablemos de lo mismo, que pensemos igual». Por eso nosotros «hemos decidido reunirnos, platicar y colaborar para organizar la rebelión de nuestro pueblo contribuyendo así con la rebelión mundial en contra del neoliberalismo en todas sus formas». «Nos organizamos porque hemos comprendido que debemos tomar acciones contra ése gobierno mexicano que desconoce a todo aquel que no tenga poder económico». Y también porque queremos defender nuestro derecho a ser diferentes dentro y fuera de la universidad.

¿Qué necesitamos para hacer Otra Universidad? 

Necesitamos «estar convencidos de que realmente se quiere un cambio y que se tienen que hacer acciones para lograrlo en todas las jerarquías sociales que componen a la universidad, hacer conciencia en nosotros mismos y en los que nos rodean, criticar y denunciar lo malo que pasa dentro y fuera de la UAM-I, y ya no tragarnos promesas ni vendernos por un refresquito y una torta».

«Se debe permitir la diversidad de las ideas, la unidad, la crítica y la autocrítica, sin olvidar la memoria histórica de los pueblos, sus luchas y sus esfuerzos. Pensamos que la palabra y el respeto es algo que nos hace falta a todos».Hay que generar un ambiente de cooperación e interés por cambiar nuestro entorno inmediato «siempre escuchándonos entre todos para no caer en cerrazones, dogmatismos o en grupos que acaben defendiendo posiciones por conveniencias irracionales, jerarquías impuestas, etc.». 

Para empezar tenemos que ir a ver y escuchar a los que han sufrido y vivido de cerca los procesos y problemáticas que aquí identificamos. Sólo si podemos escucharnos entre nosotros, podremos ir viendo quién es el enemigo e identificar además que es el mismo para todos. Así podremos lograr que otros vayan viendo qué es, qué propone y a qué invita  la Otra Campaña. Para construir un Programa de Lucha, necesitamos convocar espacios para que otros hablen y compartan sus triunfos y fracasos, espacios de escucha en los que además se pueda recoger y devolver la voz.

Por lo tanto necesitamos encontrar los mecanismos para identificar a aquellos que realmente tengan una inquietud por transformar las cosas, por identificar cuáles son los verdaderos intereses, sobre todo de los estudiantes, que son quienes se muestran más apáticos. Además, debemos tomar en cuenta que la banda universitaria está muy decepcionada, que hay quien ya no da ni su propia lucha, por lo que hay que actuar de manera diferente y juntar las luchas para enfrentar el «divide y vencerás» que se nos impone. Urge recuperar las historias de resistencia y rebeldía, y recomponer el rompecabezas de la universidad metropolitana, privilegiando la articulación entre quienes queremos construir la Otra Campaña en todas las unidades de la UAM, construyendo una identidad de lucha entre todos los uameros. Nosotros decimos que estaremos realmente a la izquierda cuando hagamos nuestra la vida y la lucha de otros.

Nosotros pensamos que la universidad forma parte de los engranajes del capital, no sólo porque en los últimos tiempos es vista como un buen negocio sino también porque desde hace mucho se han privatizado sus frutos. Por eso nuestra batalla puede ser enunciada en términos generales como un esfuerzo por sustraer a la universidad del proceso de valorización y reproducción del capital, recuperándola como un proyecto popular. Nosotros proponemos desarrollar luchas para recuperar la universidad, luchas que no son sólo para el futuro: las debemos ir construyendo todos los días, recuperando espacios entre estudiantes y trabajadores, construyendo nuestros propios espacios de autonomía y abriendo espacios que las autoridades cierran.

Sabemos que conforme este proceso de recuperación avance vamos a tocar intereses fundamentales de los dueños del poder y del dinero y nos van a intentar detener. Entonces necesitaremos reconocer que toda lucha que se circunscriba a la universidad tendrá límites, que para desarrollarse necesitará destruir al capital en su conjunto y que para esto necesitaremos la ayuda de los demás. Porque nosotros, a final de cuentas, no queremos reformar a la universidad: queremos construir otra universidad, una que no cabe en la sociedad capitalista.

Sólo con esa otra universidad será posible otra teoría. Porque finalmente les queremos decir que nosotros no queremos reproducir la forma actual de construcción del conocimiento, basada en la expropiación, colonización y monopolización del saber y fundada en la falta de respeto hacia los saberes populares. Pero sólo con la transformación radical de la universidad podremos lograr una forma diferente de relación entre los universitarios y las comunidades populares y los movimientos sociales.

¿Qué luchas conocemos? 

  • Actualmente la oposición a las reformas neoliberales de los planes de estudios, sobre todo de los compañeros de ciencias políticas. Además de que se acaba de formar una rede de estudiantes de psicología social.
  • 1992 lucha de los estudiantes contra el aumento de cuotas, que se logró pero sólo para esa generación y no se pensó a futuro
  •  1994 movimiento contra el aumento de precios en servicios y recuperación de cubículos
  • 2000 movimiento contra el Exmen General de Ingreso del Ceneval.

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